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25 de Marzo del 2019

Perdón, el Estado mató a sus hijos

Andrés Manuel le pidió a España que se disculpe por la Conquista. Pero si de disculpas se trata, la administración de AMLO es experta. Se disculpó por llamar sicarios a los estudiantes del Tec, por revictimizar a los jóvenes de Tierra Blanca, por los niños de la guardería ABC. Y aunque esas disculpas no han venido acompañadas de resoluciones judiciales, al menos mandan un poderoso mensaje a la sociedad: Sí, el gobierno hizo mal
En las últimas semanas, el gobierno mexicano se ha disculpado mucho. Se disculpó por llamar sicarios a Jorge Antonio Mercado y Javier Francisco Arredondo, los alumnos del Tecnológico de Monterrey asesinados por militares hace 9 años. Se disculpó por la desaparición forzada y la ejecución de 5 jóvenes de Tierra Blanca, Veracruz, ocurrida hace 3 años. Además, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ya prepara una disculpa pública para los padres de los 49 niños que murieron en la guardería ABC en Hermosillo, en 2009. Muchos criticaron esa postura. Vicente Fox incluso se atrevió a escribir que era una pérdida de tiempo. Pero bueno, es Fox. Pero hay otros que también se quejan de que esas disculpas no vengan acompañadas de una resolución judicial que se acerque a la justicia que todos queremos. Eso es cierto. Pero también es cierto que no van ni 4 meses de este gobierno y que nada de eso pasó en esta administración. En términos llanos, tampoco es su obligación disculparse. En cambio, hacerlo visibiliza el problema. Disculparse es reconocer que no se actuó como debería. Sí el Estado mató a sus hijos. Sí, fueron los militares. Sí, es culpa del gobierno. No de este, pero sí de otros y eso estuvo mal. Disculparse es un acto que genera empatía. Algo que nos hace mucha falta en estos tiempos en los que todos parecemos querer pelear. Pero una cosa es la disculpa y otra cosa es el perdón. Perdonar es quizá más difícil. Los padres de Jorge Antonio y Javier Francisco pasaron 9 años buscando limpiar el nombre de sus hijos. 9 años gritando al vacío que sus muchachos no eran sicarios. Dando vueltas en círculos para encontrar justicia. Eso no debe ser fácil. Lo mismo hicieron los familiares de los jóvenes asesinados en Tierra Blanca. José Alfredo, Mario, Susana, José y Bernardo fueron víctimas de graves violaciones a sus derechos humanos por parte de quien debería protegerlos. Las autoridades también dijeron que “en algo andaban”. Sus padres y madres se echaron al hombro un proceso intenso de búsqueda y de confrontación con autoridades. A nadie le importa buscar sicarios. Los dejaron solos. Y qué decir de los padres de los 49 niños de la guardería ABC. En 10 años ninguno de ellos ha visto una sola renuncia por la inexcusable negligencia de las autoridades. Nada. Nadie es culpable de la tragedia que los dejó sin nombre. Porque los hijos que pierden a sus padres se llaman huérfanos. Los padres que pierden a sus hijos no tienen nombre… Sí, perdonar no debe ser fácil. Pero la disculpa es buena. Es un paso importante hacia la justicia y manda un poderoso mensaje a la sociedad. El gobierno hizo mal. Ustedes tenían razón. Su persistencia, su amor y su dignidad comienzan a rendir frutos. Su lucha no ha terminado, pero ya no están solos.