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16 de Junio del 2020

#YoQueVoyASaber | Los muertos bajo el colchón

Paulette murió debajo de su colchón. A Colosio lo mató Aburto. La Gaviota compró su casa con dinero de su trabajo. Esta semana es el pico más alto de contagios. Si algo me dejó claro la serie de Netflix sobre el caso Paulette es que las autoridades siempre han pensado que pueden tratarnos como estúpidos y mentirnos a la cara.
Paulette murió debajo de su colchón. A Colosio lo mató Aburto. El Chapo escapó en un carrito de la lavandería. A los normalistas los quemaron en Cocula. La Gaviota compró su casa con dinero de su trabajo. Esta semana es el pico más alto de contagios.  Si algo me dejó claro la serie de Netflix sobre el caso Paulette es que las autoridades siempre han pensado que pueden tratarnos como estúpidos y mentirnos a la cara.  En 2010, los mexicanos vimos en una pantalla real una perturbadora historia que involucró poder, política, manipulación, dinero, y en la que al final las autoridades insultaron descaradamente nuestra inteligencia al cerrar el caso con un veredicto absurdo.  Pero es que mentirnos en la cara parece ser una costumbre que persiste en todos los gobiernos. Sí, perdón, pero también en el López Obrador. Porque no me digan que todos nos tragamos esta verdad histórica de que vamos bien. No, no vamos bien.  ¿cómo vamos a ir bien sí se han muerto -oficialmente-  más de 17 mil mexicanos? Ah, pero se esperaba la muerte de más, dirán algunos. Sí, pero también se esperaba la muerte de menos.  Y que quede claro, no es que yo piense que las autoridades pueden evitar que la gente se muera de Covid.  ¡Claro que no!  Pero la novela que nos cuentan todos los días no nos permite dimensionar el verdadero tamaño de la crisis. Si el número de muertos de un día a otro baja… es que aplanamos la curva.  Pero si sube… es que no son de un solo día, son acumulados. Y aunque con mucho gusto nos lo vuelvan a explicar, los números no cuadran. La falta de información precisa sobre los riesgos del virus nos impide tener claro el tamaño de la crisis.  Y ese andar por la vida sin saber provoca que la gente ande por la calle como si nada pasara. Porque nadie está preocupado por cuidarse al salir. Si ya nos dijeron que estamos a toda madre. Si no nos están mintiendo con eso, entonces están siendo muy incompetentes para manejar esta crisis. Y en ambos casos las consecuencias son, literalmente, mortales. La ligereza con la que el presidente habla de la crisis sanitaria y propone un decálogo que incluye buscar un camino de espiritualidad y ser buenos y felices para combatir el virus, también es criminal. Es criminal y es insultante para las más de 17 mil familias que han perdido a alguien a causa del covid.  ¿Ellos también deben hacer ejercicio y alimentarse bien para salir adelante? Yo no sé, pero alguien aquí también nos está ocultando muertos bajo el colchón.