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07 de Julio del 2020

#YoQueVoyASaber | Los gansitos y el covid

Acusar a López Gatell por la muerte de más de 30 mil personas a causa del Covid19 es absurdo, pero que el subsecretario diga que la culpa es que desayunamos gansitos con coca, es aún más. ¿No sabían eso cuando comenzó la crisis? ¿No estaba su estrategia considerándolo?
¿No tenía el encargado de la estrategia los datos que muestran el alarmante problema de obesidad que tiene el país desde hace, por lo menos, 30 años? Acusar a López Gatell por la muerte de más de 30 mil personas a causa del Covid19 es absurdo.  Pero que el subsecretario de salud diga que la culpa es que desayunamos gansitos con coca, es aun más.  ¿No sabían eso cuando comenzó la crisis? ¿No tenía el encargado de la estrategia los datos que muestran el alarmante problema de obesidad que tiene el país desde hace, por lo menos, 30 años?  ¿No sabía el doctor López Gatell que México es el paraíso de la comida chatarra?  Yo, como Beatriz, tampoco soy médico, pero eso lo sabíamos todos. Que venga hoy, a más de 3 meses de comenzar la cuarentena, a decir que el problema es que somos gordos, diabéticos y comemos mal es, por decirlo suave, irresponsable.  En 2010, cuando el gobierno neoliberal controlaba nuestro país, un reporte de la Secretaría de Salud advertía ya que México ocupaba el primer lugar en el mundo en obesidad infantil. Las autoridades hablaban de ese problema como el gran reto para el país.  Hasta nos lo dijeron con una gráfica. En 2014, también se hablaba ya de que la diabetes estaba entre las primeras causas de muerte en México. En 2018, el 75 por ciento de la población adulta y 35 por ciento de los niños en nuestro país estaba diagnosticado con sobrepeso u obesidad.  Nadie en su sano juicio podría culpar a una sola persona, por popular que sea, de la muerte de más de 30 mil mexicanos que, como entes independientes y ciertamente poco responsables, deciden desayunar gansitos con coca y salir a pasear cuando les muestran una foto del país pintado de rojo y les dicen hasta el cansancio que se queden en casa.  Lo que sí se puede y debe, es cuestionar al secretario de Salud si tuvo la oportunidad de rectificar una estrategia que no estaba resultando y no se hizo. Otros países lo han hecho, es perfectamente válido porque nadie estaba preparado para una crisis así. La semana pasada, el presidente francés, Emmanuel Macron, hizo un ajuste radical en su gabinete. Despidió al primer ministro y al ministro de Salud y comenzaron a ser investigados por la justicia para determinar su grado de responsabilidad durante el brote de la pandemia. El cargo fue tan simple como contundente: “No luchar contra un desastre” En Suecia, el jefe epidemiólogo de la Agencia de Salud Pública, Anders Tegnell, salió a reconocer que su estrategia falló.  Porque al final todos los países atacaron el problema a prueba y error.  Pero culpar a las empresas de productos chatarra por la muerte de personas por Covid19 es de verdad insultante.  Y los cuestionamientos son directamente a López Gatell porque él es el científico a cargo de una epidemia.  El presidente puede usar los detentes si quiere, pero el galardonado y popular médico tendría que tomar decisiones basado en la sistematización de la prueba y error. Como todos los científicos. Y si la prueba falla, corregir las variantes. Eso es lo que uno espera de un científico.  Pero no venir a decirnos que si hubiéramos dejado de comer gansitos hace 20 años, no nos estuviéramos muriendo.