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31 de Marzo del 2020

El saludo de Andrés Manuel a la madre del causante de miles de muertes en el país, me duele.

Me duele porque en mis años como periodista en Sinaloa vi morir a muchos amigos en medio de la guerra que inició El Chapo por nada más que su ambición de poder.
Porque quizá desde lejos les parezca difícil creer, pero en la guerra entre narcos no solo mueren narcos, también mueren periodistas y ciudadanos de bien.  Y porque también es una cuestión de humanidad pensar en todos esos que hemos perdido alguien en manos de esa violencia de la cual Guzmán fue causante y doña Consuelo testigo mudo. ¿Doña Consuelo es una delincuente?, no lo sé.  Aunque me parece difícil creer que la madre de uno de los capos más poderosos del mundo esté ajena de toda responsabilidad o complicidad por las acciones de su hijo.  Sin embargo, para mi el punto no es ese. Para mi lo cuestionable de todo ese asunto es el mensaje insensible que manda el presidente a las víctimas del cártel que por años ha aterrorizado al país.  Porque entiendo perfecto que es un humanista, pero ¿ha sido humanista por ejemplo con la familia del periodista Javier Valdez, asesinado a tiros en Culiacán por orden de los hijos del Chapo?. ¿Ha sido humanista con la familia de los más de 70 mil muertos que se le atribuyen al Cártel de Sinaloa? Creo fielmente en el poder del perdón y también creo que los errores de los hijos no son siempre errores de los padres, pero la vida de doña Consuelo está sostenida en una fortuna construida sobre el terror. Yo no digo que ella sea una delincuente, pero no es ajena a las actividades de su hijo.  No es ajena a los secuestros, a los asesinatos, a las decapitaciones contadas por miles a manos de los escuadrones de la muerte lideradas por El Chapo. Doña Consuelo no es ajena al imperio implacable del miedo que se formó para hacer intocable al narco de narcos. Y ese apretón de manos no solo representa un acto de humanismo para una mujer anciana, también representa una cachetada para todos los que aún lloramos los muertos que pesan sobre Guzmán.  Para Gris, la viuda de Javier quien hace apenas unos días escribió que sigue haciendo malabares para reconciliarse con la vida tras la muerte de su esposo, del padre de sus hijos. Es un golpe para esos que sabemos que los narcos no son Diego Luna. Que hay poco admirable en su vida. Que pisotean, que asustan, que matan, que no saben de humanismo. Porque en la guerra entre narcos no solo mueren narcos y porque desde su silla, en La Tuna, doña Consuelo sabe eso.