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16 de Julio del 2019

La (nueva) revolución francesa

Francia cobrará el 3% de impuesto a las ganancias de empresas como Google, Facebook y Amazon. ¿Será el país del croissant el pionero en regular a las grandes empresas digitales?
Francia ha sido un país pionero en la adopción del cambio social. Desde la ilustración hasta la  revolución francesa, sus ideales han viajado por lo largo y ancho del globo terráqueo. Ya en nuestros tiempos el país de la “liberté, egalité y fraternité” no se ha quedado atrás, y es que (por primera vez) pasó una ley que cobrará impuestos a los gigantes de la tecnología. Bajo el supuesto de que el espacio que ocupan es digital y no físico, empresas como Facebook o Amazon se han llevado la tajada completa en la bolsa sin dejar nada (o muy poco) de impuestos en las naciones que operan. La realidad es que la era digital nos ganó a todos, y mientras que en Mark Zuckerberg y Jeff  Bezos se sumaron a la lista de los hombres más ricos del mundo, los gobiernos aún no se ponen de acuerdo para regularlos correctamente. Pero Francia ya dió el primer paso, porque la ley ya fue aprobada por la fuerza legislativa. El nuevo impuesto cobrará el 3% a las ventas de las grandes empresas digitales. Y decimos, grandes, porque entran aquellas cuyas ganancias superen los 750 millones de euros, que son 845 millones de dólares. Y además que en Francia generan 25 millones de euros en ventas. Con esta medida el gobierno de Emmanuel Macron planea recolectar alrededor de 500 millones de euro, que son 563 millones de dólares. Y es que al querer gravar las ganancias de grandes empresas como Facebook, Google, Amazon, Microsoft, Alphabet y otras más de China, Alemania, España y del Reino Unido; el gobierno francés tiene un punto. Porque la Comisión Europea estima que mientras los negocios tradicionales pagan el 23% de  impuestos, las empresas digitales sólo alcanzan un 8 o 9%. Aunque Francia al fin logró llevarlo a la práctica, no se trata de una novedad. A nivel regional, en la Unión Europea ya se discutía. Sin embargo, al no llegar a un consenso y congelar la iniciativa, Francia decidió actuar por su cuenta. No todo es miel sobre hojuelas Los aplausos que no se escuchan son los de Estados Unidos. Y es que Donald Trump y su gobierno consideran que esta medida podría afectar (en mayor medida) a las empresas de su país. De hecho miembros del gobierno estadounidense hicieron una llamada telefónica al estado francés antes de que la ley fuera aprobada. Comentaron que de proceder el gravamen fiscal, el gobierno de los Estados Unidos abriría una investigación sobre los planes de Francia en imponer el impuesto, esto para averiguar si afectan a las empresas de norteamérica. La ley ya pasó y la investigación de los EU está en curso. Donald Trump amenazó que de cumplirse sus peores sospechas impondría tarifas a productos franceses. Algo similar a la guerra comercial que emprende contra China, o las amenazas que recientemente hizo a México de aumentar los costos de exportación como presión para resolver un tema migratorio. El presidente de EU sí cuenta con la facultad de imponer tarifas o medidas restrictivas si se determina que las normas comerciales del otro país, en este caso Francia, está dañando a los negocios estadounidenses. Pero lo hecho, hecho está. Y pronto las empresas tecnológicas tendrán que estar pagando al gobierno francés un buen billete en impuestos. Como fichas de dominó, ¿otras naciones del mundo irán cayendo en regular a las grandes empresas digitales?