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18 de Junio del 2019

El 5G, la generación de oro

El 5G es la pieza clave que permitirá el desarrollo generalizado del Internet de las Cosas
Es, simple y sencillamente, el futuro de la conectividad inalámbrica. Imagina nunca jamás tener que esperar a que una conexión de Internet se cargue. Imagina nunca más tener que pensar en velocidad. Esto -y mucho, mucho más- es el 5G. Seguramente recuerdas que el 4G hizo que tu smartphone funcionara más rápido que con el 3G. Sí, el incremento de velocidad cayó bien pero rápidamente te acostumbraste al nuevo lujo. Lo mismo sucedió luego de la transición del 2G al 3G. Muchos piensan que la evolución del 4G al 5G será lo mismo. No es así. Naturalmente, la tecnología celular de Quinta Generación (5G) es más rápida que el 4G. De igual forma nos acostumbramos a ella; sin embargo, la magnitud del cambio no tiene precedentes. La gran diferencia es que el 5G potenciará el rol que juega el Internet en nuestras vidas. Para resumirlo, el 5G es la pieza clave que permitirá el desarrollo generalizado del Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés). A todo esto, ¿qué es el IoT? Buena pregunta. De alguna forma, ya lo vivimos - aunque todavía de manera limitada. El IoT es la conectividad de Internet de los dispositivos físicos y objetos de uso diario. ¿Un microondas que puedes controlar a través de tu tablet? Eso es el IoT. ¿Esas luces de tu casa que puedes encender desde el otro lado del mundo por medio de tu smartphone? Eso también es el IoT. Bueno, para esas cosas no se necesita el 5G, pero sí se requiere, por ejemplo, para que un automóvil autónomo funcione correctamente. Al igual, se necesita para que toda una cadena productiva de, digamos, una ensambladora automotriz, reciba instrucciones precisas desde una ubicación, para que un robot en otra funcione sin problemas de conectividad. Asimismo, la tecnología 5G podría hacer posible que un cirujano opere a alguien remotamente - siempre y cuando también existan los dispositivos físicos para hacerlo.

OK, el 5G es un gran avance. ¿Y ahora?

Ahora el problema es desplegar esta tecnología. El principal obstáculo es, sin duda, el costo. Según un reporte de Greensill, se estima que el despliegue del 5G alrededor del mundo podría alcanzar los 2.7 billones de dólares (2.7 trillion, en inglés) para finales de 2020. Las inversiones en infraestructura necesarias para esto rondan el billón de dólares. Pero no todo se trata de infraestructura. Una parte significativa de esta inversión deberá ser dirigida a la integración del IoT, señala el reporte. Unos 585 mil millones de dólares serán usados para la implementación del 5G en hardware del IoT y unos 470 mil millones irán al servicio del IoT. Esta inversión monumental representa un enorme desafío para compañías y gobiernos, dado que los bancos tradicionales por sí mismos no tienen la capacidad para proveer este financiamiento. “La inversión en el despliegue del 5G es solo la punta de la lanza. Este proyecto se trata sobre costear el crecimiento del Internet de las Cosas y su uso industrial”, dijo en un comunicado Tony Wonfor, director de Greensill y especialista en financiamiento de telecomunicaciones. “En la industria automotriz, por ejemplo, el 5G será importante para localizar componentes a lo largo de la cadena de suministro y durante los procesos de manufactura, y luego hasta el producto final. Todo esto requerirá conectividad más allá de lo que conocemos ahora”.

Sí, el 5G obligará una enorme inversión. ¿Y qué tiene que ver China y Huawei con eso?

Aquí entra la política internacional. Ya sabemos que el 5G revolucionará el Internet, y con ello muchos otros aspectos de nuestra vida diaria. Pero también sabemos que para implementar el 5G se requerirá de mucho, mucho dinero. Ahora, todos quieren entrarle al 5G y, de hecho, ya se está implementando en varios mercados. Hasta ahora, la gran mayoría de las compañías de tecnología dominantes alrededor del mundo están basadas en Estados Unidos. Pensemos en Google, Amazon, Apple, Microsoft y Facebook. Sin embargo, de manera silenciosa, compañías chinas como Huawei y HTC, con el apoyo del gobierno chino, han crecido a pasos agigantados en los últimos años, robándole mercado a las empresas estadounidenses. Esto es lo que expertos llaman el nuevo frente de batalla en la política internacional: el control de la tecnología, pues quien controle una tecnología tan poderosa como el 5G, podrá controlar el mundo. Suena a cliché, pero no lo es. De alguna manera, ya lo vivimos con Google y los demás gigantes estadounidenses de la tecnología. Ahora, en los últimos años Huawei se ha consolidado como el proveedor clave de 5G alrededor del mundo y a Estados Unidos no le gusta eso. ¿A quién en Estados Unidos? Sabemos que a su gobierno no le gusta, pero es muy probable que a empresas como Apple y Google tampoco. En Estados Unidos dicen que es porque Huawei es demasiado cercana al gobierno chino, lo cual significa que una tecnología 5G podría en algún futuro ser usada por los chinos para su propio beneficio. Imagínate que, de repente, el gobierno chino pueda controlar todos los vehículos autónomos en París o en Londres. O que tengan el poder de detener la producción de armas en Alemania. O que suspendan las comunicaciones durante una manifestación en Malasia. Por ahí va la cosa. Actualmente, las grandes empresas de telecomunicaciones alrededor del mundo buscan financiamiento para poder desplegar el 5G lo más rápido posible… pero la incertidumbre política no ayuda. ¿Es importante el 5G? Sí, mucho. ¿Es revolucionario? Indudablemente, pero para que realmente se extienda, se necesita inversión. ¿Será la causa de la Tercera Guerra Mundial? Eso aún no lo sabemos. Esperemos que no.