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26 de Febrero del 2020

Internet para ricos, internet para pobres

Las nuevas reglas propuestas por el IFT podrían crear un internet bastante diferenciado y muy, pero muy vigilado.
Hasta ahora, el internet era de las pocas cosas en México que no distinguía entre ricos y pobres. Pero las nuevas reglas propuestas por el IFT podrían cambiar eso. Así está la cosa: en diciembre del año pasado, el Instituto Federal de Telecomunicaciones publicó el Anteproyecto Lineamientos para la gestión de tráfico y administración de la red.
 Hasta ahí, todo bien, pues según el IFT, estas reglas tienen como objetivo “garantizar que los usuarios tengamos la libertad de decidir sobre los contenidos, aplicaciones y servicios a los que accedemos, así como tener certeza de la forma en que se gestiona su tráfico en la red.
 Sin embargo, para una amplia red de organizaciones en pro de los derechos digitales, hay algo que no cuadra. 

Y es que, esos lineamientos también pretenden autorizar, mediante diversas figuras como los “servicios diferenciados y especializados”, que las empresas de telecomunicaciones puedan dar un trato preferencial al tráfico de aplicaciones, servicios o contenidos en Internet que paguen para ello. 
 Es decir, que los proveedores de tu internet se podrían convertir -prácticamente- en cadeneros del contenido que recibes. Actualmente, las compañías de telecomunicaciones como Izzi, Axtel, Telmex o AT&T, no pueden tocar -ni revisar- el contenido que fluye a través de sus líneas. Solo pueden entregarlo como un paquete sin saber lo que lleva dentro. Pero ahora, para darte un ejemplo, bajo los lineamientos que se proponen AT&T podría llegar a un acuerdo con -digamos- Amazon para dotarlo de más velocidad y así favorecerlo sobre la competencia. Porque, básicamente, lo que los expertos temen es que eso se convierta en un internet de compadres en el cual los actores más fuertes y mejor conectados tendrían más privilegios para llegar a acuerdos con las grandes empresas de telecomunicaciones. O aún peor, que las compañías de telecomunicaciones puedan simplemente crear sus propios servicios y beneficiarlos según sus propios intereses. Por eso, los activistas digitales advierten que un reglamento como el propuesto por el IFT nos llevaría a tener un internet profundamente diferenciado, donde la calidad sería determinada por aquel con la cartera más grande. Es decir, que tendríamos un internet de pobres y un internet de ricos. ¿Ya te vas dando una idea? Pues siento decirte, que eso no es todo. Porque además, darle la posibilidad a estas compañías de elegir el contenido al que le darán prioridad, también les abriría la puerta a monitorear tu actividad en línea. Sí, podrían abiertamente revisar y registrar qué páginas visitas o qué apps, y con qué frecuencia. Porque, obvio, para decidir qué tan rápido enviarán ciertos contenidos dentro de tu paquete, primero tendrían que revisarlo. O, el hecho de que el gobierno ahora podría pedirle a estas compañías que bloqueen apps, contenidos y servicios por "casos de emergencia y seguridad nacional" o si lo pide una "autoridad competente". Por lo pronto, el anteproyecto estará abierto a consulta pública hasta el 6 de marzo. Luego, en teoría, pasaría a ser discutido en el Poder Legislativo. Ahora, ¿te imaginas un México donde las empresas de telecomunicaciones tengan el poder de decir quién gana y quién pierde en Internet?