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11 de Diciembre del 2019

El “Zapata gay” despertó el lado más conservador de México

Los mexicanos presumimos de revolucionarios... pero la verdad es que somos bien conservadores. Y eso quedó evidenciado en la polémica que desató la pintura del “Zapata afeminado”.
El nieto del general Emiliano Zapata es el principal personaje que critica la obra artística “La Revolución”, de Fabián Chairéz. Esa pintura donde vemos retratado a un hombre (muy parecido a Emiliano Zapata) con sombrero rosa, zapatillas con tacón de revólver y una pose catalogada como femenina. A la descendencia del gran general de la revolución mexicana la interpretación de Fabián sobre el caudillo no les gustó nada. Emiliano Zapata Salazar, nieto del caudillo, dice que su abuelo era un charro, un hombre de a veras, “no un gay como lo hacen aparecer en la pintura”. Un grupo de campesinos entró al recinto del Museo de Bellas Artes a manifestar su inconformidad. La cosa se tornó caliente y se registraron ataques a algunos de los presentes.   Pero vamos a detenernos tantito porque puede que el autor, Fabian Cháirez tenga un punto. Y es que si analizamos un poco más allá, los ideales de Zapata coinciden con las luchas que la comunidad LGBTI mantiene activas. Zapata luchó contra de la discriminación. En nuestro país hoy en día matan a hombres y mujeres por su preferencia sexual. México ocupa el segundo lugar mundial en crímenes por homofobia. ¿No es eso discriminación? En los últimos años se registraron al menos 1,218 homicidios por homofobia, pero las estimaciones dicen que por cada caso reportado hay 3 o 4 que no se denuncia. Zapata también le plantó cara a las injusticias. Aunque la comunidad LGBTI ha ganado batallas legales, como el matrimonio igualitario en algunos estados de la república, o los mismos derechos de seguridad social que las parejas heterosexuales. Aún quedan luchas pendientes como que las parejas homosexuales puedan adoptar o que aún no existe una política pública integral que los ampare. Zapata quería libertad para todos los mexicanos. A los campesinos les molestó el sombrero rosa y los tacones. Por eso pidieron que Bellas Artes quite la pintura de su exposición pero el autor dice que no va a ceder. “No de mi parte no, creo que eso atenta contra la libertad de expresión y pues sería ceder a un discurso de odio”, dijo Fabián Cháirez en entrevista con Luis Cárdenas para MVS. Y también la institución de gobierno lo respaldó. Entonces tú qué opinas, ¿no es esta pintura una revolución?