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30 de Abril del 2019

Para el trabajador chino, progreso; para el mexicano, nada

La falta de visión a largo plazo de los líderes en México le ha cobrado factura a los bolsillos de la clase trabajadora del país
Muy pronto, México podría tener una nueva ley laboral que cambie profundamente las reglas del juego. Las circunstancias lo demandan. Porque mientras la economía creció, las condiciones de los trabajadores en México no lo hicieron. Para tomar perspectiva, Basta poner los ojos en un lejano pero potente ejemplo al otro lado del mundo: China. Y aunque quizá el país asiático no es el mejor ejemplo de prácticas democráticas, no queda duda que -al menos económica y socialmente-, hace muchos años que el gigante asiático dejó atrás a México. Hace medio siglo, México superaba a China en prácticamente todos los indicadores económicos y de bienestar. Ahora, la balanza se carga al otro lado. De manera impresionante, en tan solo cuatro décadas China logró reducir la pobreza extrema de su enorme población en un 80%. Es decir, sacó de la miseria a unas 500 millones de personas. Mientras tanto, en el mismo lapso, las condiciones de vida para la gran mayoría de los mexicanos se han estancado, en el mejor de los casos. Según cifras de la UNAM, en los últimos 30 años los trabajadores en México han perdido un 80% de su poder adquisitivo. O sea, ganan igual o menos y todo cuesta mucho más. En momentos que legisladores en San Lázaro discuten los detalles de la Reforma Laboral -descrita por economistas como la reforma constitucional más importante en materia de empleo desde la revolución mexicana- es inevitable voltear a ver a uno de los competidores de México en las últimas décadas. Y es que, si ponemos a México y a China lado a lado, no existe un indicador cuya comparación sea más estridente que el de los salarios de sus trabajadores manufactureros. En el año 2000, costaba tres veces (3x) más contratar a un trabajador de maquila en México que a uno en China. Y si se ajusta el factor de productividad por trabajador, el mexicano es aún barato. La pregunta es, ¿por qué China avanzó y México no? Aunque existen múltiples factores, uno destaca sobre el resto: En China se tuvo visión a largo plazo y México no. Y es que, en su momento, China supo aprovechar la mano de obra barata de su población para atraer inversión extranjera, invertir las ganancias en investigación y desarrollo - y así reinventarse. En tanto, México buscó competir con China convirtiendo su economía en una de manufactura y exportación.. y ahí quedó. Porque a algunos, les va muy bien. Para empezar, a las empresas extranjeras que aquí producen, a sus socios mexicanos y a toda una industria de consultores que promueven y gestionan la mano de obra barata de México, los cuales aseguran que, a diferencia del trabajador chino, el mexicano es productivo, joven, y sus salarios “estables”. Ahora, la Ley Laboral y la negociación del T-MEC ponen a México en una coyuntura histórica para definir el futuro económico y laboral de México. Esta vez, ¿se aprovechará el momento en beneficio de los millones de trabajadores mexicanos? ¿O saldrán ganones los mismos de siempre?