FACEBOOK

VISTAS
05 de Septiembre del 2019

Un (no tan pequeño) dolor de cabeza

El mosquito del dengue le está causando dolores de cabeza al gobierno federal. Los culpan del aumento en el brote de infecciones. Pero las autoridades tienen argumentos que lo niegan.
Es pequeño pero molestón. Lo puedes matar de un manotazo. Pero vaya que le está dando lata al gobierno de Andrés Manuel López Obrador: se trata del mosquito del dengue. Esta enfermedad se sumó a la larga lista de reclamos del sector salud, durante el gobierno de la 4T. Resulta que para el 25 de agosto se registró un aumento del 312% de los casos de dengue, en comparación con las cifras del año pasado. Así lo indica el último informe, Semanal de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud. Los datos más desglosados indican que desde que inició el año hasta el 25 de agosto se confirmaron 10 mil 211 casos, de los cuales 3 mil 253 son graves. Por otro lado, en las mismas fechas del año pasado la cifra alcanzó los 3 mil 196 casos, con mil 560 graves. Según el mismo informe los estados con mayor incidencia son Veracruz, Quintana Roo, Chiapas y Jalisco. Pero estos son los hechos, ahora vamos a algo más enredado, las versiones. Por su lado el gobierno dice que no son cifras nada alarmantes. De hecho el director general del Centro Regional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece), el doctor Ruy López Ridaura, explica que “el dengue tiene ciclos donde hay resurgimiento de casos, que pueden ser cada tres o cuatro años”. Según el científico esperaban un repunte para el 2019. Otros investigadores, que están fuera del gobierno, dan la razón al titular de la Cenaprece. María del Ángel, del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Cinvestav, confirma que “el dengue causa brotes cíclicos”, es decir es cierto lo de los picos cada determinado tiempo. Pero del Ángel despertó otra duda: “hay que revisar las labores de fumigación porque es un número más alto a lo que podríamos esperar del prometio en un brote normal”, señaló. Y sí, efectivamente, hay irregularidades por parte del gobierno en la compra de los insecticidas. Una investigación de El Universal registró que la Cenaprece (que pertenece a la Secretaría de Salud) cuenta con un presupuesto de 192 millones 371 mil pesos para la compra de insecticidas a nivel federal. Pero durante los primeros ochos meses de la nueva administración no se había ejercido ningún peso. Fue hasta el 6 de agosto (hace menos de un mes) que firmaron 7 contratos por 168 millones 169 mil 716 pesos sin IVA para adquirir los productos. Todos por adjudicación directa. Entonces, ¿no fumigaron en todo el año? No, la cosa no es así. Sí fumigaron o eso dicen los funcionarios.  El asunto escaló hasta la mañanera de López Obrador. Y el subsecretario de prevención y promoción de la salud, Hugo López-Gatell Ramírez salió a responder las dudas. Desmintieron que los atrasos en las compras sea la razón del alza en las infecciones. Y lo explicaron de esta manera: “dos terceras partes de los insecticidas que se compran cada año para el control de dengue se compran en los estados [...] la compra federal es para una fase que es tardía o más tardía, eso siempre ha sido así desde hace muchos años. Y entra cuando hay algunos estados que sus capacidades locales ya se rebasaron”. Es decir, el gobierno federal asegura que los estados son quienes se encargan de hacer las compras de sus insecticidas y fumigar. El gobierno federal sólo interfiere cuando las entidades necesitan apoyo. Lo que sí reconocieron en la conferencia matutina es que las compras sí se retrasaron porque normalmente se realizaban en mayo o junio, y en este año fueron hasta agosto. Y eso lo deben a otro problema, la corrupción. “Encontramos que no había bases científicas, técnicas para preferir un insecticida o el otro o el otro, y en el pasado se hacían dedicatorias y se predominaban algunas compañías sobre otras”, dijo López-Gatell. En resumen, en el estrado aseguraron que el gobierno y sus “errores” administrativos no tienen nada que ver con los brotes de dengue. Pero no todos piensan que el gobierno no tiene responsabilidad. La ONG Mexicanos Contra la Corrupción ha mantenido investigaciones sobre la realidad del dengue en México. Documentaron que el municipio de Lerdo de Tejada, Veracruz, una de las localidades con mayor proliferación de dengue en el país, sólo se había fumigado en dos ocasiones. Incluso el municipio ofreció pagar la gasolina de los vehículos que se utilizan para trasladar personal y equipo técnica y ni así lograron mayores respuestas del estado. Sí, un mosquito dio para tanto. Por eso decimos que será pequeño, pero vaya que causa dolor de cabeza.