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20 de Septiembre del 2019

El olvido de los más olvidados

La amnistía que propone AMLO busca sacar de la cárcel a los olvidados, a los que no tuvieron procesos justos ni tampoco abogados; muchos de ellos son indígenas. Te contamos el caso de 5 presos mayas que permanecen en huelga de hambre exigiendo justicia.
Desde el 15 de marzo, 5 indígenas presos en cárceles de Chiapas están en huelga de hambre. A este grupo de mayas tzotziles la huelga de hambre es la única arma que les queda para salir de la cárcel. Pero en México, casos como el de ellos, existen a montón. Y para ellos, la iniciativa de ley que propone AMLO de “perdonar” a mujeres, indígenas y jóvenes que no hayan obtenido acceso a un juicio justo es una luz de esperanza. A lo largo y ancho del territorio mexicano existen 70 pueblos indígenas que forman parte de la riqueza cultural e histórica de nuestro país. Y aunque son nuestros, en México, ser indígena es sinónimo de ser olvidado. Y la amnistía que propone Andrés Manuel busca rescatar del olvido a los más olvidados. Y es que, de los 25 millones de mexicanos que se auto reconocen como indígenas, más de 900 mil no hablan español, esto según la encuesta intercensal 2015 del INEGI. Y a muchos, no hablar el idioma les ha costado su libertad. El grupo de mayas tzotziles que mantiene una huelga de hambre desde el 15 de marzo denuncian que fueron arbitrariamente detenidos, torturados y obligados a firmar un papel en blanco. “Firmé porque ya no aguantaba los golpes”, “para entonces sabía muy poco español, pero alcancé a preguntar ‘por qué’. El que parecía el jefe sólo me dijo ‘no sé’ y siguió con la detención”, comentó uno de los presos en huelga, Germán López Montejo. Contra los 4 mayas, la única prueba que las autoridades presentaron fue una confesión autoincriminatoria, es decir, el papel que ellos dicen firmaron a la fuerza. Por eso han pasado hasta 15 años olvidados en la cárcel, por delitos que aseguran, no cometieron. Pero su caso no es aislado, según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos hay más de 8 mil indígenas presos, aunque extraoficialmente se habla de 10 mil encarcelados. Por si fuera poco, la falta de traductores es recurrente. Se estima que el 80% de los acusados no tiene asistencia de un intérprete. Es decir, que algunos indígenas (con su escaso español) fueron detenidos y procesados sin siquiera saber de qué se les acusa. La ley de Amnistía pretende ser un intento por hacer justicia para los más olvidados. López Obrador asegura que “esta iniciativa en particular tiene que ver con la gente humilde que no fue asistida, que no tuvo abogados, es dejar en libertad a indígenas que están en las cárceles de manera injusta”. Aunque también hay quienes opinan que no es más que perdonar delincuentes. Algunos expertos señalan que en la teoría, dar justicia a quienes han permanecido olvidados, suena bien... aunque en la práctica se reservan las críticas. “Es realmente baja la cantidad de personas que conforme a esta propuesta podrán ser amnistiados”, dice José Ramón Cossío, ex ministro de la Suprema Corte de Justicia. Y es que la ley sólo aplicaría a los delitos del fuero federal, y en su mayoría, los delitos que plantean “perdonar” competen al fuero local. Por ejemplo, de los más de 8,000 indígenas presos, 7,728 pertenecen al fuero común y 684 pertenecen al fuero federal. Según datos del informe anual de actividades 2018, de la CNDH. Es decir, que en proporción, a muy pocos aplicaría el “perdón”. Pero mientras la iniciativa ya se analiza en el congreso, miles de indígenas siguen en la cárcel.