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06 de Diciembre del 2018

Depresión decembrina, el ‘regalo’ navideño que nadie quiere

En esta temporada en la que pareciera que debiéramos estar dispuestos, felices y satisfechos en realidad pasa lo contrario; muchos experimentan enojo y culpa por sentirse así, y lo cierto es que esto es completamente normal
Junto con los regalos navideños a muchos les llega otro inesperado e indeseable: el Desorden Afectivo Estacional, un trastorno que sufre más del 20 por ciento de la población estadounidense y que también es conocido como SAD, Seasonal Affective Disorder por sus siglas en inglés. La también conocida como Depresión Invernal provoca que en lugar de sentirnos felices por las fiestas decembrinas experimentamos decaimiento, tristeza, mal humor e insatisfacción. Además, hay quienes comen más, otros pierden el apetito, unos padecen insomnio mientras que algunos duermen demasiado para evadirse de la realidad. “Las cosas pierden sentido, dejamos de sentir que la vida se dirige hacia un objetivo o tiene una razón de ser, perdemos las ganas de vivir y la sensación de estar a gusto con nosotros mismos”, explica Marcela Barragán MenaPeña, psicoterapeuta kabbalista numeróloga. Una de las causas de esta depresión es completamente natural y fuera de nuestro control porque los días tienen menos luz y por lo tanto dejamos de producir tanta serotonina. Y no está de más tomar en cuenta la sabiduría kabbalista que explica que la temporada navideña está regida por el signo de Capricornio cuya motivación es la ira. “La verdad es que estamos bastante iracundos durante esta época y esto es una tendencia energética que nos explica la Kabbalah, que es por el signo de Capricornio que es el que está vigente. “Estoy molesta porque tengo que cumplir, no me gusta que no me hayan invitado o que me hayan forzado a asistir, no me gusta el regalo que me dieron, di un intercambio de un precio y recibí un regalo de otro”, enumera la psicoterapeuta kabbalista numeróloga. Pero también hay factores sociales que influyen a que nos sintamos deprimidos, o en el malestar o la irritabilidad. “Estamos invitados a demasiadas fiestas, a demasiados compromisos; estos compromisos implican un desembolso, porque hay que llevar una cooperación, un intercambio de regalos, una vestimenta especial. “Pareciera que no alcanza el aguinaldo para todo aquello que queremos comprar o que queremos regalar o en lo que queremos invertir”, abunda Marcela Barragán MenaPeña. Además surge el estrés por tener que ver a ese familiar con el que tenemos alguna rencilla o rencor, o la tristeza por recordar a ese ser querido que se fue. “También podemos hablar al respecto de la sensación de no haber cumplido con esta expectativa que nos planteamos al inicio del año. Veo que ya se llegó diciembre y que no los cumplí y pues ahí anímicamente también me siento defraudado conmigo mismo”, dice la especialista.

¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor?

“No dejarnos llevar tanto por la presión social, hacer un recuento de los logros que hemos llevado a cabo durante el año”, recomienda. “Y ser creativos, si no me alcanza el dinero para una cena de lujo bueno utilizar los recursos que tengo de manera creativa y que me traigan satisfacción desde otro punto de vista. “Hacer el bien en esta temporada navideña no es un cliché, es una necesidad para sentirme útil, para sentirme agradecido por lo que sí tengo y puedo compartir y para sentir que no estoy desperdiciando los recursos que ya tengo”. De lo que se trata, es que en esta temporada nos dediquemos tiempo a nosotros mismos, a darle la importancia a esas señales del cuerpo cuando nos dice que algo no nos hace estar bien, para entonces tomar la decisión que más nos convenga personalmente. “Afortunadamente nadie puede hacerte infeliz, tú eres el que decide tu felicidad; desafortunadamente tampoco nadie puede hacerte feliz, en ese sentido escúchate a ti mismo y no prestes tanta atención al entorno”, puntualiza Marcela Barragán MenaPeña, psicoterapeuta kabbalista numeróloga.