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13 de Febrero del 2019

Cuando el deseo sexual se va

Estudios han demostrado que muchas de las parejas establecidas padecen de falta de deseo sexual, ¿el motivo? la rutina y la falta de comunicación
Hoy, uno de los principales motivos que lleva a una pareja a terapia es la falta de deseo sexual. De hecho, el Instituto de Austin para el Estudio de la Familia y la Cultura encontró que el 12 por ciento de las parejas casadas no han tenido relaciones íntimas en los últimos 3 meses. Otro estudio asegura que el 20 por ciento de los matrimonios tiene un año completo sin tener relaciones. Incluso el terapeuta sexual en Nueva York, Ian Kerner, asegura que las relaciones sin intimidad es el problema número 1 entre las personas mayores de 40 años de edad. “En muchas ocasiones tiene mucho que ver con que uno u otro, o a veces los dos, empiezan a tener como una falta de deseo sexual cuando ya la relación está estable o ya habiendo hijo en una edad de primaria o antes de haber hijos, incluso”, asegura la psicóloga terapeuta y Educadora de la Sexualidad, Ana Isabel Hernández. Esto, dice, generalmente se debe a que la pareja entra a una etapa de rutina y la conexión sexual se deja de lado para atender otros asuntos, como la parte social y/o económica, sacar adelante la casa o a los hijos. ¿Qué hacer cuando se pasa por esto? Primero reconocer que existe ese problema, luego darle la importancia debida y después reconectar con la pareja para juntos reforzar la intimidad sexual. Y aunque el terapeuta Ian Kerner asegura que la falta de sexo en las parejas se da mayormente en las personas que sobrepasan los 40 años, lo cierto es que el tema puede afectar incluso a personas mucho más jóvenes cuya vida de pareja tiene apenas cinco años. “Evidentemente no a todas las parejas les pasa, pero a las que les pasa es más o menos cuando ya hay una vida estable, donde la sexualidad empieza a perder importancia”, abunda Hernández, “muchas veces es que no coinciden entre qué cantidad, horario, importancia, formas y a veces el problema es la falta de comunicación. “Entonces como no se habla es un tema que queda pendiente, porque al final hablar de la sexualidad en pareja también nos hace sentir muy vulnerables, entonces mejor no lo hablo y me protejo de esa manera”. Pero el hablarlo no significa que el diálogo sea algo así como “oye quiero más sexo” y el otro contesta “ah bueno, ok”, explica Ana Isabel Hernández, sino más bien de lo que les gusta, qué podrían hacer diferente, qué cosas les gustaría vivir, qué no se ha intentado o qué conviene recordar. Porque de postergar el tema puede llevar a que la pareja pierda no sólo la pasión, sino esa intimidad y, en muchos casos, a terminar la relación. “La comunicación, si la aprenden a aprovechar abre las puertas para reconectar otra vez desde esa parte sexual, porque no nada más es el sexo por el sexo, también genera esta conexión de ‘tú y yo somos cómplices en esto, en esta relación’”. También es importante, recomienda la psicóloga terapeuta y Educadora de la Sexualidad, estar atentos a cualquier señal, por más insignificante o rutinaria que parezca, como el que uno de los dos ahora se voltea al lado opuesto a la hora de dormir. “A veces se puede ver en la cama, pero a veces también se puede ver en la plática, o cuando usualmente nos damos un beso de despedida o te doy una nalgada y eso genera una reacción diferente. “Porque a veces también los problemas de sexualidad tienen que ver con la lucha de poder, de percepción de injusticias, de no estoy de acuerdo con esto, de no me validas; muchos otros temas que van y pegan en la parte de la vida sexual”. Ante este problema, muchas parejas acuden por apoyo terapéutico, pero las que no, pueden empezar por abrir los ojos para aceptar que algo sucede en su relación que la está poniendo en riesgo. Y eso se logra primero mediante una auto reflexión. Con esto, asegura, se garantiza la escucha y la conexión con eso que está pasando y encontrar las formas de solucionarlo. Aunque advierte que abrirse a la comunicación en el tema de la sexualidad para muchos es un poco difícil, pues implica desnudarse de cuerpo, alma, de sentimientos y emociones. “Si quiero tener una vida sexual activa, disfrutable, placentera, la procuro, la hago, la busco; no sale por arte de magia y la mayoría de la gente piensa que esto tendría que ser espontáneo, pero no necesariamente es así, de hecho la mayoría de las veces no es así”, puntualiza la psicóloga terapeuta y Educadora de la Sexualidad, Ana Isabel Hernández.