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20 de Diciembre del 2018

Coaching emocional ¿alternativa para los millennials?

Preocupados por su bienestar emocional, muchos jóvenes se interesan cada vez más en mantener bien y a flote sus emociones, y buscan alternativas que les ayuden a conseguirlo
Un estudio de Happify encontró que los veinteañeros de hoy, en comparación con grupos de personas de otras edades, experimentan un continuo y notable aumento del estrés caracterizado por los pensamientos más negativos y las emociones menos positivas. Los millennials están obsesionados con su trabajo, tienen poca vida social y parece que la mayoría no le dan demasiada importancia al desarrollo de una vida espiritual. Pero hay pocos que sí ya empiezan a buscar la forma de mantener a salvo sus emociones. Paola Sanmartín Portilla, coach transpersonal y emocional para jóvenes dice que el despertar emocional ha iniciado ya en esa generación, pues los que se sienten incómodos ya buscan alternativas para estar bien consigo mismos. “Aún así todavía falta mucho, todavía existe mucho tabú, todavía existe mucho miedo en que si voy a una terapia van a decir que estoy loco o tengo problemas, cuando en verdad todo el mundo tiene problemas, no importa la edad que tengas y entre más a temprana edad los superes, los trabajes y los hagas parte de tu vida, mejor”, dice. En consulta Paola atiende solo a personas de la misma generación que ella pues, dice, tiene el background para comprenderlas y detectar que, en su mayoría, los temas más comunes son baja autoestima, miedo y tristeza. Y, de acuerdo a Happify, algunos de los objetivos de los millennials son conseguir bienestar con la práctica del yoga, por ejemplo. Al entender las emociones propias, la persona no sólo tendrá la oportunidad de conocerse mejor, sino también sabrá gestionarlas; pero ¿por dónde se empieza? “Primero, reconociéndolo y después de reconocer esas emociones entender el por qué me estoy sintiendo así y qué me quiere decir esa emoción, porque cada emoción te da un mensaje”, explica Paola Sanmartín Portilla. “Con eso ellos van a poder conocerse mejor”. Entonces, los jóvenes que ya se han hecho conscientes del estrés de sus vidas y buscan reducirlo son los que acuden a sesiones de terapia. “Yo diría que a partir de los 7 años ya se podría trabajar el niño o el adolescente. Y entre más temprano lo hagas mejor”, indica Paola, “va a ganar seguridad, paz interior, conocimiento de sí mismo y, lo más importante, crear sus propias herramientas para salir adelante, porque los problemas no se van a acabar; pero cómo tú lo enfrentes, qué actitud tomes ante tus problemas, cómo los veas, eso va hacer la diferencia. “Si tú estás bien y si tú cambias, todo a tu alrededor va a cambiar. Esto va dirigido a las personas que quieren redescubrir que somos luz, que somos felices. Va dirigido a personas que quieran redescubrirse, reencontrarse con ellos mismos y que tengan muchos sueños y pasiones”.