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02 de Abril del 2019

Autismo, en busca de la inclusión

Por cada 160 niños, uno vive con autismo y el 46% con esa condición sufre de bullying. En el Día Mundial del Autismo, esto nos convendría saber:
Con la intención de que mejore la calidad de vida de las personas con autismo, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 2 de abril como Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Así, cada año diversas asociaciones del mundo dedican el momento para difundir la mayor información posible de esta condición, con la finalidad de crear una mayor conciencia e inclusión en la sociedad. “El Trastorno del Espectro Autista es una alteración en el desarrollo del niño, que se presenta en edades tempranas, específicamente antes de los 3 años y particularmente tiene dos alteraciones: de comunicación social y de patrones de comportamiento”, explica Norma López, especialista en Neurodesarrollo. Socialmente, una persona con autismo no puede iniciar o responder a interacciones sociales, se le dificulta mantener contacto visual o tiene una falta total de expresión facial y se le dificulta hacer amigos o interesarse por otras personas, entre otras alteraciones. Además, pudieran realizar movimientos, palabras o acciones repetidamente; ser muy apegados a sus rutinas que cuando se cambian les generan mucha angustia; otras personas con autismo tienen apegos fijos a determinados objetos, mientras que unos más son o muy sensibles o nada susceptibles a estímulos sensoriales. “No sienten dolor, se pueden quemar y no hacer ningún gesto, o golpearse, o estar demasiado sensibles a los ruidos, a las texturas, a cualquier cuestión sensorial”, explica Norma López. Para identificar el autismo a tiempo, especialistas recomiendan observar a los hijos a partir de los 18 meses de edad, que es cuando comienzan a presentarse ciertas señales de riesgo, como hacer movimientos extraños con las manos o que de repente deja de hablar o disminuye su lenguaje. Otras manifestaciones de alarma son que el niño no reacciona cuando se le llama por su nombre, no interactúa con otros pequeños o evita los juegos infantiles básicos, como esconderse. Ante estas señales, la especialista en Neurodesarrollo recomienda acudir con el pediatra para que le refiera a un especialista, y así recibir un diagnóstico oportuno. “Algunos papás han mencionado que sintieron alivio porque veían cosas en su hijo, pero alrededor todo el mundo le decía ‘tu hijo no tiene nada’, entonces es como ‘Ok, no estaba equivocado, sí pasa algo’. “Y en otros casos es un shock que les cuesta mucho trabajo, la fase es similar incluso al duelo de perder a un ser querido, porque esperaban ver a un hijo en un desarrollo como el normal y los planes que tenían cimbrados en este hijo cambiaron”. El diagnóstico oportuno es importante porque está comprobado que si la rehabilitación comienza a edad temprana, la persona obtendrá más habilidades y una buena inclusión social, educativa y/o laboral. “La recomendación primaria es que la familia entre a una terapia para que sepan cómo llevar mejor la situación, cómo tomar mejores decisiones, cómo priorizar y cómo equilibrar, porque también impacta al resto de los hermanos. “Es muy importante que nos vayamos preparando como sociedad, esa es la intención de la difusión; para que cuando llegue un chico con autismo a una escuela se den la oportunidad de darle la inclusión, porque tiene muchas posibilidades y capacidades, solamente es cuestión de comprenderlos y de ir a cierto ritmo con ellos”, dice López.