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27 de Septiembre del 2019

Sheinbaum tras el agresor

Cuando se trata de enfrentar la violencia contra las mujeres, las estrategias nada más no funcionan, los delitos van al alza. Claudia Sheinbaum está proponiendo algo distinto: enfocarse en el agresor, no solo en la víctima.
En México siguen asesinando a las mujeres. Cada día, nueve más mueren. Las estrategias para combatir la violencia contra las mujeres, simplemente, no han funcionado. Una de las más populares es la declaratoria de alerta de violencia de género (AVG). Se activa cuando la situación de inseguridad para las mujeres es incontrolable. Cuando se levanta, los gobiernos locales se compromete a tomar medidas extraordinarias para garantizarles el respeto a los derechos humanos de las mujeres que allí habitan. Entre ellos, el derecho a sentirse seguras y vivir en espacios libres de violencia. Pero existen dudas de que esta estrategia este funcionando. Una de las voces que lo cuestionan es Candelaria Ochoa, la titular de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim). Ella opina que levantar alertas de violencia de género no funciona, porque no existe una correcta evaluación y fiscalización de lo que se hace. Ochoa no cuestiona el diseño de la estrategia, pero lo que sí le consta es que no hay un control adecuado de la evaluación del programa. Así no se puede saber, a ciencia cierta, si está funcionando. Y mientras, las mujeres siguen muriendo, y la violencia feminicida persiste al alza. La situación de violencia hacia las mujeres es tan crítica que en 18 estados de la república están encendidas las alertas de violencia de género, y ninguna ha logrado bajar la incidencia de delitos. Por poner ejemplos, en el Estado de México, durante 2015 se registraron 59 carpetas de investigación por abuso sexual, al año siguiente, fueron 56. En 2017 subió a 70 y en 2018 llegó a los 109. Hasta agosto del presente año van 67 indagatorias. Estas son cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Y esto se repite en otras ciudades del país. Claramente la alerta de género no está funcionando. Pero si hablamos de estrategias que no funcionan tenemos que mencionar la que impulsó Miguel Ángel Mancera durante su gobierno en la Ciudad de México. Los silbatos antiagresión. Fueron repartidos miles de silbatos entre las mujeres de la capital. La idea consistió en que ellas los soplaran en cuánto se sintieran amenazadas y alguien acudiría a su ayuda. Esta estrategia, desde su planteamiento, fue muy criticada. Se dijo que sólo estaba poniendo  un parche al problema, en lugar de solucionarlo de raíz. La periodista Catalina Ruiz-Navarro lo explica. Un cambio de estrategia Las dos estrategias que acabamos de exponer, van orientadas a las víctimas. Ahora, el gobierno de Claudia Sheinbaum está proponiendo otra cosa: enfocarse también en el agresor. La jefa de gobierno de la CDMX envió una iniciativa de ley al congreso local para crear un Banco de ADN. Su propuesta es conformar los perfiles genéticos de: -Personas detenidas, procesadas y sentenciadas por cometer delitos sexuales y secuestro. -Servidores públicos que están dentro de instituciones de seguridad ciudadana y procuración de justicia. -Prestadores de servicio de Seguridad Privada. -Integrantes del Gabinete de Seguridad Ciudadana y Procuración de Justicia y finalmente, -De la Jefa de Gobierno. Bajo el supuesto de que el delincuente puede cometer delitos en más de una ocasión, el Banco de ADN pretende adelantarse a la agresión y tener la información a la mano, así disminuir la impunidad, resolver investigaciones pendientes, disuadir futuros delitos y lo más importante, generar un estado de confianza y certidumbre para las víctimas. De aprobarse, el banco de datos estaría a cargo de la Fiscalía General, la Secretaría de Seguridad Ciudadana del gobierno federal y la Secretaría de Gobierno capitalino. Claudia Sheinbaum asegura que en otras partes del mundo el banco de ADN ha funcionado. ¿Si funciona o no funcionará en México? Eso está por verse. Pero lo que sí es un hecho es que se trata de un cambio de estrategia para enfrentar la violencia contra las mujeres. Centrarse en el agresor, no solo en la víctima.