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06 de Febrero del 2020

Narcocoyotaje: los migrantes que no vemos

Las caravanas de migrantes siguen llegando a México, pero antes de entrar al país, el gobierno está haciendo lo que legalmente les corresponde: detenerlos. Pero eso está beneficiando a un negocio ilegal: el narcocoyotaje.
Los coyotes y los polleros, como se les conoce a esas personas que cruzan ilegalmente a los migrantes en México existen desde la época del porfiriato. Y hasta hace poco estaban conformados por clanes familiares. Pero en los años noventa hubo un ‘boom’ de la migración, en Estados Unidos la población latina creció 58% y con esa demanda el coyotaje se volvió una mafia más compleja. Más o menos en el 2004 el narco se dio cuenta  que cruzar migrantes deja mucho dinero y tomó el control de los coyotes. En junio del 2019 el gobierno de México, a través del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, estimó que el tráfico ilegal de migrantes genera más de 113 mil millones de pesos. Pero los cárteles se dieron cuenta de otra cosa, el negocio de los migrantes se interpone en su negocio de tráfico de droga porque tienen mucho en común. Su objetivo es llegar a Estados Unidos y las rutas para llegar son las mismas. Entonces, nació el llamado derecho de piso o “de paso”. Esto lo plantean Jeremy Slack y Howard Campbell en su investigación ‘El narcocoyotaje: regímenes ilícitos y su impacto en la frontera México-EU’. Se estima que los cárteles cobran a los coyotes 37 mil pesos por migrante para pasar por los territorios que dominan, esto según el artículo de Luis Ángel Bellota, ‘Tráfico de migrantes: apuntes para una historia del coyotaje’. Además, los cárteles ponen las reglas, como horarios de cruce o rutas definidas, todo esto para que el tráfico de migrantes no interfiera con el principal negocio: la droga.  Y por supuesto la única forma que conocen de imponer su orden es la violencia: por eso, cuando alguien no paga o si alguien “desobedece” ocurren tragedias como la de San Fernando, en Tamaulipas. En agosto del 2010 encontraron los cadáveres de 72 migrantes, las investigaciones señalan que los asesinaron porque se negaron a trabajar como sicarios. Después, en 2012 sucedió otra tragedia… encontraron 49 cuerpos mutilados a la orilla de una carretera en Reynosa, en esa ocasión también eran indocumentados. En Estados Unidos los primeros 4 meses del 2019 detuvieron más migrantes que en los 4 años anteriores (de 2014 a 2018). Y aquí hay una trágica fórmula: la alta demanda de migrantes más el endurecimiento de las restricciones migratorias, es igual a sobreprecio en el tráfico de personas, y por lo tanto, más violencia. “Si Trump aumenta la seguridad lo único que va a pasar es que vamos a cobrar más caro”, dijo un pollero en 2017, después de que el presidente de Estados Unidos amenazara con construir un muro en la frontera. El gobierno de México estima que los coyotes pagan a los cárteles entre 4 mil 500 y 13 mil pesos por persona. La misma investigación de Luis Ángel Bellota habla de entre 9 mil y 28 mil pesos. Pero un comunicado de las autoridades migratorias detalla que pueden cobrar hasta 200 mil pesos por persona. Pero aunque las autoridades prometen trabajar por una migración ordenada y humanitaria, la realidad es que el 95% de todo el flujo migratorio es ilegal, y entra al país por accesos informales que en su mayoría están dominados por el crimen organizado. Nos preocupa mucho la migración que vemos, pero, ¿también debería preocuparnos por la que no vemos?