18 de enero 2022

5 de enero 2022

Seguridad

Los capos ya no le temen a Estados Unidos

Mientras que las víctimas de la violencia criminal en México rara vez reciben justicia, en Estados Unidos los capos del narcotráfico detenidos suelen negociar con las autoridades norteamericanas para reducir sus penas

Por Bernhard Buntru

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«Preferimos una tumba en Colombia que una cárcel en los Estados Unidos». Ese era el lema de Los Extraditables (1986-1993), un grupo conformado por algunos de los narcotraficantes más poderosos del mundo en su momento. Su mayor temor era ser enviados a una prisión en Estados Unidos e hicieron todo lo posible para impedirlo.

Pero los tiempos han cambiado. Hoy, la capital hemisférica del crimen organizado ya no es Colombia, sino México, y, a diferencia de hace tres décadas, enfrentar la justicia en suelo norteamericano ya no es el peor destino que pudiera sufrir un líder criminal.

Una investigación detallada realizada por el Proyecto de Reporteo sobre Crimen Organizado y Corrupción, un consorcio internacional de periodistas de investigación, ha puesto de relieve una problemática creciente con el sistema de justicia de Estados Unidos: la estrategia de Washington de ir tras los capos latinoamericanos para que rindan cuentas en Estados Unidos le niega la justicia a las víctimas de la violencia criminal.

El consorcio examinó los casos de 37 narcotraficantes mexicanos y colombianos de alto nivel, y encontró que 23 de ellos habían pasado menos de 10 años en custodia. Solo dos recibieron sentencias vitalicias. De acuerdo con la investigación, cientos de criminales están siendo enviados de sur a norte. Notablemente más que al inicio de la llamada Guerra contra las drogas. Sin embargo, muchos de ellos logran acuerdos cuestionables para que se les reduzcan sus sentencias.

«Ya descubrieron la fórmula, especialmente los tipos más grandes”, le confesó David Zapp, un abogado que ha defendido a varios narcotraficantes de alto nivel, al equipo de investigación. «El rumor es que si cooperas y ayudas a ‘Team America’, te irá muy bien”, agregó.

Estos son apenas algunos de los casos más sonados de prominentes criminales mexicanos que han podido alcanzar acuerdos favorables con el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Expertos consultados por el consorcio afirman que los grupos criminales han abandonado el modelo del mega-cartel, como lo fueron el de Medellín o el de Cali en su momento. Ahora, países latinoamericanos como México y Colombia registran la presencia de numerosos mini cárteles que operan en redes, sin estructuras de comando verticales, y que en su lugar operan como pequeñas empresas criminales, “con muchos perpetradores, algunos de ellos invisibles”. Por esa razón, aseguran, aunque se logre extraditar a cientos de supuestos capos a Estados Unidos, las redes criminales transnacionales continúan operando.

Mientras tanto, algunos de los mayores impulsores de la violencia y la barbarie en México, en Colombia o en algún otro país del hemisferio, hoy disfrutan de un futuro de paz y tranquilidad en suelo norteamericano.
Y es que, para los narcos, enfrentar la justicia en Estados Unidos, ya no suena tan mal como antes.

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