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10 de Septiembre del 2019

Las deudas del Chapo

El Chapo no quiere que su dinero se quede en EU, prefiere que regrese a los pueblos originarios de México. Pero más que un acto “generoso”, él tiene deudas pendientes con los mexicanos y esas no se pagan con dinero.
El Chapo ya está tras las rejas. pero su fortuna sigue libre. Su abogado comentó que Guzmán no quiere que su dinero se quede en Estados Unidos. Prefiere que lo regresen a México y se reparta entre los pueblos originarios. No suena mal… incluso le agradó al presidente Andrés Manuel López Obrador que en su conferencia matutina fue cuestionado sobre el tema y dice que “lo ve bien, que lo celebra”. Pero más allá de ser “generoso”, el Chapo tiene una deuda con los mexicanos, que ni con todo el dinero del mundo puede pagar. Su deuda principal, es la violencia. Más de 250 mil personas fueron asesinadas entre diciembre del 2006 y abril del 2018. En esos años, el Cártel de Sinaloa había eliminado toda competencia rival. Y los gobiernos de Calderón y Peña Nieto emprendieron una guerra contra el narco. Balaceras, secuestros y asesinatos generaron un estado de miedo que perdura entre la población. 7 de cada 10 mexicanos se sienten inseguros en su ciudad, esto según datos del Inegi. Pero también en su tierra natal El Chapo tiene mucho a deber. La narcocultura En Sinaloa el narco es una cultura, forma parte de la identidad: se escucha, se pone, se compra y se usa. Un estudio titulado “Daño social y cultura del narcotráfico en México” de Moreno, Burgos y Valdéz concluye que la narcocultura es un elemento que da estatus donde el arma, la ropa, la música, los lujos simbolizan poder. Y mucho de eso, tiene que ver El Chapo y la mitificación de sus acciones. Según los resultados del análisis, en Sinaloa, la muerte, la violencia y la inseguridad no son tan representativos del narcotráfico como lo son el estatus que ésta  actividad genera. Por lo tanto, concluyen que el narco es una ruta del acceso al poder. Esa narcocultura, herencia de Guzmán, genera otra deuda. Los desplazados Al sur de Sinaloa, en el municipio de Concordia, está Chirimoyos, una comunidad de 360 habitantes donde el narco dejó huella. O más bien, no dejó nada.  El lugar ha quedado desierto, abandonado. Los pobladores fueron expulsados a punta de violencia y amenazas. A las familias no les quedó de otra más que huir. Quienes han decidido permanecer viven bajo su propio riesgo, porque ahí nadie los cuida. Los desplazamientos masivos se agudizaron en 2008 por disputas territoriales entre cárteles, entre ellos el del Chapo. Esto lo documenta la periodista Zorayda Gallegos en su crónica sobre los pueblos desplazados de Sinaloa. Resalta que el problema del desplazamiento forzado no es contabilizado por las autoridades. Un organismo independiente, La Comisión de Defensa de los Derechos Humanos de Sinaloa, calcula que cerca de 40,000 personas están en esa condición. El Chapo tendrá razones para querer que su dinero se quede en México. Pero las heridas que dejó no se cierran ni con todo el dinero del mundo. O, ¿tú que piensas?