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30 de Septiembre del 2019

La pesadilla de Chapultepec

En La Feria de Chapultepec la realidad superó la ficción. El último vagón de una montaña rusa se descarriló y dos jóvenes murieron. Pero el terror de esta pesadilla no es sólo por un fallo mecánico, sino por fallas en las medidas de seguridad.
El accidente que ocurrió el fin de semana en La Feria de Chapultepec, en la Ciudad de México, fue la escena de una pesadilla. El último vagón de la montaña rusa “Quimera” se descarriló, se desprendió de la hilera y cayó 10 metros de altura. Dos jóvenes, de 18 y 21 años, murieron. Y dos personas más resultaron heridas y están hospitalizadas. Lo peor es que pudo pasarle a cualquiera. Las autoridades del parque y de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) local, que atrajeron el caso, señalan un desperfecto mecánico como causa preliminar del accidente. Pero la falla no es sólo mecánica, sino que también fallaron las medidas de seguridad. Y por ese error dos jóvenes perdieron la vida. Lo peor es que ya habían advertido que algo no estaba bien con esa montaña rusa. Una vendedora del parque aseguró en una entrevista que ya habían denunciado que “ese juego estaba mal”. Algunas partes se movían desde hace dos o tres años. Y no es la primera vez que la tragedia se asoma a La Feria de Chapultepec. Por mencionar otras, en 2012 una variación en la corriente dejó a unas 20 personas atoradas en un juego mecánico y suspendidas en el aire más de media hora. Y en 2013, un tren que cruza el Bosque de Chapultepec se descarriló y dejó 13 personas heridas. A pesar de sus fallas, en La Feria no habían ocurrido accidentes mortales, hasta ahora. ¿Y quién se hace responsable? Para que un parque de diversiones como La Feria de Chapultepec funcione, necesitan de permisos gubernamentales. De hecho, la alcaldía Miguel Hidalgo reconoció que el 30 de mayo revalidó su programa de mantenimiento y protección civil. Para validarse, el apoderado legal presenta “de buena fe” los tres requisitos fundamentales: certificado de protección civil y el contrato de la empresa, contar con un director responsable de obra, y con un manual de seguridad y operación. Las medidas de seguridad del centro de diversiones dice que cada juego mecánico cuenta con un técnico responsable, y “según el documento, diariamente se debe firmar y entregar una bitácora de seguridad”. Después del accidente, queda claro que algo no se hacía conforme a las normas. Y al final del día, alguien se tiene que hacer responsable por las vidas perdidas; que pueden ser las personas que firmaron la última bitácora de revisión de la montaña rusa. El Director Responsable de Obra, el gerente de seguridad y el apoderado legal son los firmantes. La procuraduría ya trabaja en el caso. Por ahora, el parque permanece cerrado, y está previsto que permanezca así hasta tener respuestas.