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28 de Agosto del 2019

¿Por qué de este lado no es terrorismo?

En Estados Unidos los tiroteos son tan comunes que ya hasta le llaman terrorismo doméstico. Pero en México no estamos nada lejos de esos niveles de violencia.
Veracruz se convirtió otra vez en un estado de muerte. Al menos 26 personas murieron en el ataque a un table dance en Coatzacoalcos. Un comando bloqueó las entradas del lugar, roció gasolina y le prendió fuego a todo. ¿Y esto no nos da terror? ¿Por qué de este lado no es terrorismo? Según las Naciones Unidas el terrorismo son “los actos criminales cuya intención es provocar un estado de terror en el público general o un grupo de personas”. Aunque no existe una definición universal de terrorismo, todas coinciden en que los actos criminales persiguen un objetivo en común: causar terror. Y en México, ¿no es terror lo que se vive todos los días? Terror de que en Michoacán mataron a 19 personas y 13 de esas personas amanecieron colgados en puentes de las avenidas principales y otras personas más fueron desmembradas. Terror de que las autoridades en lugar de encontrar culpables y hacer justicia, le echan la bolita al crimen organizado. Terror de que 2 mujeres fueron secuestradas y luego asesinadas con tiro de gracia en Ciénega de Flores, Nuevo León. Terror de que había una narcomanta que presuntamente las ligó con la delincuencia organizada, y eso basta para subestimar su muerte, “por andar en malos pasos”. Terror porque hace sólo unos meses, en Minatitlán, Veracruz, ocurrió otra masacre. Unos delincuentes llegaron a una fiesta de cumpleaños y comenzaron a disparar. Mataron a 14 personas entre ellas a un bebé de un año. Y es que en México los actos de violencia suceden con tanta frecuencia que parece imposible llevarles el paso. Cada día del mes de junio, 100 personas fueron asesinadas. Esto según los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Día tras día uno tras otro son eclipsados por los que le siguen, y parece que ni siquiera hechos tan brutales como lo que pasó en Coatza nos hacen detenernos a pensar que, quizá también de este lado deberíamos hablar de terrorismo doméstico. Podemos llamarle como sea, pero lo que pasa sí da terror… o al menos, debería.