20 de abril 2021

25 de febrero 2021

Seguridad

El Cártel de Sinaloa ya no es lo que era antes

La federación criminal conocida como el Cártel de Sinaloa enfrenta una crisis existencial: el arresto de liderazgos y figuras clave en los últimos años lo han debilitado frente a organizaciones competidoras. Para acabarla, desde Estados Unidos nuevos actores se suman a la lucha por acabar con la leyenda del Cártel del Pacífico.

Por Bernhard Buntru

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El Cártel de Sinaloa ya no es lo que era antes. El arresto de Emma Coronel -esposa de El Chapo Guzmán- este 22 de febrero en territorio norteamericano, pone de relieve dos cosas:

Una, que el equilibro de poder entre las agencias de seguridad en Estados Unidos está cambiando con la nueva administración demócrata de Joe Biden. Y dos, que el Cártel de Sinaloa es una organización horizontal, dividida y cada vez menos poderosa. 

Con algunas de sus mayores figuras tras las rejas, plagado de conflictos internos y con la mira puesta desde Estados Unidos, el otrora Cártel más poderoso de México enfrenta una crisis existencial. 

Tras la captura de El Chapo Guzmán en 2016 la organización delictiva también conocida como el Cártel del Pacífico, ha venido padeciendo el característico destino de otros grupos criminales de antaño. 

Y aunque distintas versiones abundan, lo que es evidente es el incremento en las pugnas entre facciones del Cártel de Sinaloa que responden a alguno de sus líderes históricos, ya sean a “Los Chapitos”, a Ismael “El Mayo” Zambada o a Rafael Caro Quintero. 

De acuerdo con reportes de Infobae, Caro Quintero y su nuevo Cártel de Caborca serían los responsables del incremento en la narcoviolencia que azota Sonora y parte de Chihuahua desde hace años. 

Según trasciende, el “narco de narcos” estaría disputando la estratégica plaza de Sonora con los hijos de El Chapo Guzmán, quienes a su vez presuntamente mantienen una disputa dentro de Sinaloa con facciones leales al Mayo Zambada. 

Otras versiones señalan que, contrario a lo que se relata en la prensa y en investigaciones oficiales, Caro Quintero no mantiene una pelea ni con los hijos del Chapo Guzmán, ni con el Mayo Zambada, sino que regresó a Sonora para “encargarse de su propia facción” y combatir a los aliados del Mencho. 

Pese a que ninguna de estas narrativas puede ser confirmada en este momento, lo cierto es que la rápida expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación a lo largo del territorio nacional está opacando el poder e influencia de la red criminal conocida como el Cártel de Sinaloa. 

Sumado a esto, la administración entrante de Joe Biden en Estados Unidos ya dio señales contundentes de que buscará acabar con la organización criminal más famosa de México. La designación de Caro Quintero como el fugitivo más buscado por el FBI es apenas la primera señal.

La segunda es el número -y el peso- de los ex integrantes del cártel que han sido capturados y que han colaborado con la justicia estadounidense. Dámaso López Nuñez, Vicente Zambada Niebla “El Vicentillo”, Jorge Milton Cifuentes Villa y Lucero Sánchez, son algunas de las piezas clave. 

La tercera señal es el hecho de que el caso contra Emma Coronel no será llevado por alguna de las ya conocidas cortes de Nueva York, sino por una corte del Distrito de Columbia. 

¿Qué significa esto? Que ahora hay más actores involucrados del lado norteamericano en la misión por acabar con el liderazgo del cártel. 

Y es que la investigación contra Emma Coronel no fue desarrollada por la DEA, la agencia que antagonizó al gobierno mexicano con el caso Cienfuegos; fue realizada por el FBI.

Y aún cuando expertos consideran que se trata de un viraje en la estrategia de seguridad con México, funcionarios del Departamento de Justicia aseguran que solo se trata de “business as usual”. 

¿Logrará el gobierno estadounidense recuperar los 12 mil millones de dólares que supuestamente acumuló Joaquín “El Chapo” Guzmán en su larga carrera delincuencial? ¿Podrán los gringos deshacer al cártel? Parece que, al menos, harán el intento. 

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