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15 de Noviembre del 2019

El caso LeBarón podría ser imposible de resolver

Adrián LeBarón, padre y abuelo de las víctimas, reconoció que fue la familia y no las autoridades quienes recogieron los cuerpos y limpiaron la escena del crimen.
Las declaraciones de Adrián LeBarón, padre y abuelo de algunas de las víctimas de la masacre de Bavispe, Sonora, parecen reforzar la idea de que en México los magnicidios son imposibles de resolver: reconoce abiertamente que fue la familia y no las autoridades quienes levantaron los cuerpos y limpiaron la escena del crimen. Es decir, se manipuló evidencia y se privó a las fiscalías mexicanas y al FBI de conducir un peritaje adecuado que permita acercar el caso a la verdad. La intervención de actores ajenos al Estado mexicano en la investigación es reminiscente del caso Ayotzinapa, cuya conclusión dejó insatisfecha a la opinión pública, a los padres de los normalistas e incluso a los organismos extranjeros que auditora la indagatoria. Bajo las circunstancias en las que se está investigando el asesinato de nueve niños y tres mujeres en Bavispe, el caso LeBarón no tendría por qué ser diferente, aún con la participación del FBI y del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Esto ha obligado a las autoridades mexicanas ye extranjeras a expandir sus líneas de investigación. Una pregunta que circula entre los fiscales mexicanos e por qué se enviaron tres camionetas en las que solo viajaban mujeres y niños a transitar por una de las carreteras más peligrosas de México. El trayecto de LeBarón, Chihuahua a Bavispe, Sonora implica un viaje de casi siete horas. La ruta se intersecta con lo que el portal Insight Crime denomina el corredor del fentanilo, el camino que disputan el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Sinaloa y otras organizaciones criminales para controlar uno de los principales accesos a opioides sintéticos a Estados Unidos. El caso LeBarón ofrece más preguntas que respuestas.