30 de octubre 2020

Seguridad

Jerarquías protegidas, tropa olvidada

Cuando algo sale mal desde dentro de las Fuerzas Armadas, ¿quién crees que paga los platos rotos?

Por Bernhard Buntru

COMPARTE ESTA HISTORIA

La detención en Estados Unidos del general Salvador Cienfuegos, así como la detención de seis elementos de la Guardia Nacional por presunto abuso de la fuerza, son apenas los últimos ejemplos. Pero mientras que a la jerarquía castrense se le tiende una mano, la tropa pareciera estar olvidada.

En entrevista con Código Magenta, Daniela Rea, periodista independiente y coautora del libro La Tropa: Por qué mata un soldado, destaca una característica particular de las Fuerzas Armadas de México: “Como que hay al menos dos clases sociales entre el Ejército: la tropa, con quienes mayormente hablamos nosotros y los mandos altos”.

“Genealogías de los altos mandos no conocemos, pero sí es identificable como que esta doble clase”, señala. “Tanto en el acceso como a las escuelas militares y el destino de los otros, que es tropa y es patrullar”. 


La propia secretaría de la Defensa Nacional reconoce el desgaste entre sus filas. En su Programa Sectorial 2020-2024, la Sedena advierte que la creciente exigencia a la que se ven sometidos sus elementos ha producido una disminución en el nivel de vida del personal y también una merma en el liderazgo y disciplina del cuerpo.


Los últimos datos disponibles, que fueron obtenidos por el medio Contralínea en 2017, registraban 545 elementos castrenses presos -y sentenciados- por diversas ofensas. De estos 545, la gran mayoría pertenecían a la tropa.


Y como parte de su investigación, Daniela Rea y Pablo Ferri pudieron hablar con algunos de ellos.


“Yo creo que, sobre todo quienes estaban presos, los soldados que estaban presos, sentían como una especie de traición, no solamente por sus mandos sino también por la institución de saberse abandonados”, opina la periodista.

“Yo creo que ellos creen -o sienten- que dieron su vida ingresando al Ejército, que tanto los mandos los enviaron a la calle sin capacitación y muchas veces los incriminaron o los responsabilizaron de órdenes que ellos dieron, por un lado”.



“Y por otro lado sienten que la institución los abandonó al dejar que ellos mismos paguen sus abogados, como que se hagan cargo de demostrar su inocencia. Y eso es algo que es muy notorio sobre todo en los que están detenidos, en los que están presos, acusados de ejecuciones extrajudiciales, o de tortura o de desaparición”, agrega. 


Porque pareciera que, cuando las cosas salen mal, los que pagan los platos rotos, son los de mero abajo.

“Lo que nosotros pudimos ver en los expedientes -en algunos expedientes militares- es que al menos en tres casos de homicidio, de ejecución extrajudicial, hubo soldados que se negaron a la orden de un doble asesinato en Michoacán. El soldado se negó a obedecer la orden del mando de matar. Y lo hizo al menos en tres veces, y al final no pudo negarse y terminó matando, matando a estas dos personas”, describe.

Mientras tanto, la estrategia de Seguridad del gobierno federal le sigue apostando a las Fuerzas Armadas. Ya sea para enfrentar a los narcos, para frenar a los migrantes, para entregar apoyos sociales, para resguardar presas, para investigar delitos y mucho más.


Y entre todas esas actividades, como lo advierte la propia Sedena, las cosas pueden salir mal.

Como lo que sucedió este septiembre en Delicias, Chihuahua y que terminó con el arresto esta semana de seis elementos de la Guardia Nacional.

Ahora la pregunta es, ¿Y a ellos? ¿Quién les pagará un abogado?

Publicidad
Publicidad
Publicidad