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12 de Octubre del 2020

La simulación de la Guardia Nacional

Desde su formación, la GN ha sido cuestionada por su origen y funcionamiento militar. Hoy, surge más información que apoya estos señalamientos.
Desde su formación, la Guardia Nacional ha sido cuestionada por su origen y funcionamiento militar. Hoy, surge más información que apoya estos señalamientos. Y es que, en teoría, el cuerpo de seguridad al cual el gobierno de Andrés Manuel López Obrador le ha apostado la pacificación del país, debe ser una institución civil. Después de todo, pertenece a la secretaría de Seguridad y Prevención Ciudadana (SSPC). Pero en práctica, la Guardia Nacional es una corporación conformada mayormente por militares, liderado por militares, y que opera bajo protocolos militares. La semana pasada, un blog dedicado a asuntos castrenses y que goza de amplia credibilidad entre expertos de seguridad, reveló el contenido de una comunicación interna de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). La publicación señala que “desde el pasado 6 de octubre, la Guardia Nacional (GN) dejó de estar bajo la coordinación operativa de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) que todavía encabeza Alfonso Durazo Montaño, y pasó a depender plenamente de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena)… No solo eso; se ha ordenado que desde esa fecha la coordinación operativa de la corporación depende de los comandantes de las 12 Regiones Militares del país, aunque la medida dada a conocer a todos los mandos territoriales indica que las Coordinaciones Regionales y las Coordinaciones Estatales de la GN seguirán bajo el mando de la Guardia Nacional.” También destaca que “el radiograma de la Sedena que informa a sus mandos territoriales sobre estos cambios hace referencia a otro mensaje (F.C.A. No. 28880), de 22 de marzo de 2020, en el sentido de que las unidades de la GN deberán informar sus novedades por conducto de los Comandantes de Región Militar”. Y puesto a que hasta el momento la información no ha sido desmentida por la SSPC, la Sedena o la propia Guardia Nacional, algunos analistas la toman como verdadera. De acuerdo con Alejandro Hope, experto en seguridad, esta filtración plantea dos grandes problemáticas: primero, que eso no fue lo que aprobó el Congreso de la Unión en la reforma constitucional de 2019. Y es que en esta se estableció explícitamente que la GN tendría mando civil y estaría a cargo de la SSPC, por lo que “meter por la puerta de atrás la autoridad de la Sedena en la GN es, en el mejor de los casos, un engaño a los legisladores y a la opinión pública”. Y segundo, que se cruzan todavía más las líneas de responsabilidad, lo cual generaría confusión y dificultaría el control administrativo de la corporación. “Esta situación acentúa las anomalías institucionales y administrativas de la GN. Es un ente adscrito legalmente a una dependencia, controlado operativamente por otra y donde el grueso del personal no tiene plaza en la propia corporación”, advierte Hope en El Universal. 

“Esas contradicciones le van a acabar estallando en la cara al país”. Una guardia militar Información oficial, obtenida por Animal Político, refiere que la Guardia Nacional es una fuerza militar puesto que más del 80% de sus elementos y el 100% de sus mandos son soldados que provienen de las fuerzas armadas. Incluso, sus nuevos reclutas son formados, capacitados, y hasta contratados por el Ejército. Además, los datos más recientes de reclutamiento revelan que los más de 29 mil nuevos elementos reclutados para Guardia Nacional no son ni civiles ni policías. “Se trata, por el contrario, de elementos de las fuerzas armadas que las secretarías de la Defensa Nacional y la Marina se han encargado de captar, adiestrar y contratar por su cuenta”.