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12 de Septiembre del 2018

Yeidckol en la cancha

Yeidckol Polevnksy ha logrado lo que pocos políticos habrían sido capaces de lograr: mantener en línea a las tribus de Morena
Yeidckol Polevnsky salió a atajar un claro fuera de lugar de Cuauhtémoc Blanco. La presidenta de Morena le mostró la tarjeta amarilla al gobernador electo de Morelos. Ignorando los apoyos de quienes encumbraron al futbolista en esa posición –con una camiseta que por cierto le queda muy grande-, se siente el dueño único de la cancha y de la pelota, mostrando un juego de intereses muy personal, sin pasar balón al resto de los jugadores morenistas. Peor aún, la dirigente de Morena le recriminó a Blanco el que quisiera ficharle a la mala a sus diputados locales de Morena para que se fueran a jugar a la selección de su partido, el PES. El marcaje sobre el gobernador electo de Morelos es solo el último episodio de arbitraje de la líder de Morena, quien merece un alto reconocimiento como una de las artífices en el  resultado de la elección de su candidato Andrés Manuel López Obrador. Yeidckol es una mujer de estirpe guerrera, quien fue bautizada como Citlali Ibañez Camacho, pero a quien su madre le cambió el nombre frente a la adversidad que vivió en su infancia. Luchó desde la cultura del esfuerzo para convertirse en 2002 en la primera mujer en dirigir la Canacintra, el organismo empresarial de alcance nacional que aglutina a los empresarios de la transformación y a la que pertenece desde 1988. Después de pasar por posiciones directivas y como consejera  en Nacional Financiera, el Banco de Comercio Exterior y el Consejo Coordinador Empresarial, Yeidckol decidió emprender el camino de la política. En el 2005 el PRD la postuló como candidata a gobernadora del Estado de México, pero fue derrotada por el candidato priista Enrique Peña Nieto. Su mérito entonces fue alcanzar una votación récord para el PRD de mas de 900 mil sufragios, en un estado dominado por el priista Grupo Atlacomulco. En la campaña presidencial del 2006 se unió a la candidatura presidencial del perredista Andrés Manuel López Obrador, como coordinadora de redes ciudadanas en el Estado de México. Y en esa misma elección sorprendió a propios y extraños al ser electa senadora del Estado de México. Un millón 200 mil votos avalaron su victoria, que la llevó a la  vicepresidencia del Senado. Desde entonces Yeidckol es pieza clave en la transformación de lopezobradorismo, en su transición del PRD hacia la creación de Morena. Desde el 20 de noviembre del 2015 fue designada Secretaria General de Morena bajo la presidencia de López Obrador. Dos años después y previo a la contienda electoral 2018, Yeidckol asumió la Presidencia del Partido,  con la confianza que le depositó su antecesor. Y vaya que no debe ser fácil mantener los equilibrios políticos en un partido plagado de tribus que disputan posiciones  de influencia y poder junto a su carísmático e nfluyente líder. Pero Yeidckol sorteó con éxito no solo la designación de las candidaturas morenistas. También llevó con mucha dignidad las tareas que se le encomendaron en la campaña presidencial que se coronó con la llegada al Palacio Nacional. Sin duda sobrarán los que buscarán desde ahora arrebatarle su posición y no hay que ser muy perspicaces para intuirlo. Su partido es el que es: el del 53 por ciento, el de la Presidencia, el que dominará las Cámaras, el que sentará la agenda nacional. Por ahora baste saber que La Polenvnsky, como se le conoce en los círculos políticos, tiene ganado a pulso su lugar en el prólogo de ese libro que será la Cuarta Transformación.