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05 de Junio del 2018

Ya somos Venezuela

Antes de desenfundar argumentos, vayamos a las cifras. En México no estamos en peligro de ser Venezuela. Ya vivimos una Venezuela y media
Uno de los argumentos más recurrentes de los detractores de Andrés Manuel López Obrador es que si gana el candidato presidencial de Morena, México se va a convertir en otra Venezuela. Con ello pretenden sembrar el temor de que por un mal gobierno como el de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, nuestro país caiga en el desorden político y económico que tiene a la que fuera una rica nación sudamericana en una crisis alimentaria y de migración masiva. Con todo el respeto para quienes esgrimen tan falaz argumento, México no podría estar en camino de convertirse en una Venezuela, porque México ya es Venezuela. Y a las cifras nos remitimos. De acuerdo a los hallazgos del Informe de Evaluación la Política de Desarrollo Social 2018 que realiza el Coneval, entre 2008 y 2016 la pobreza en México aumentó en 3.9 millones de personas. La misma fuente cita que en el 2016 –el dato más reciente- 53.4 millones de mexicanos viven en situación de pobreza, 9.4 millones en pobreza extrema. Eso significa que cada noche 44 de cada 100 mexicanos se van a dormir con hambre. Si asumimos que toda la población de Venezuela es de 31.6 millones -y ahí se incluyen todas las clases sociales- pues solo la población en pobreza en México equivale 1.7 veces la población venezolana. En ambos casos, Venezuela y México, somos naciones con una elevada dependencia de los ingresos petroleros. Y en ambos casos, el manejo de los energéticos se desplomó mas allá del precio internacional. La caída es severa en la producción de crudo en ambos países. La crisis económica en Venezuela, una nación todavía mas petrolizada que nuestro país, radica en buena medida a que se desplomaron los ingresos por la pobre extracción de petróleo. El país de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro producía en 2015 unos 2.65 millones de barriles diarios de crudo. Para el 2017 se les desplomó a 1.48 millones.

Eso significa una caída del 43 por ciento, sin contar el factor del desplome en los precios internacionales del crudo. Mortal para una economía que depende en 98 por ciento de sus ingresos petroleros.

En México, en 2012 producíamos 2.52 millones de barriles de crudo, una cifra muy similar a la venezolana. Pero ahora rondamos en los 1.84 millones de barriles, lo que significa una caída del 27 por ciento en la extracción de crudo. Y aunque la economía mexicana está menos petrolizada que la venezolana, el nivel que tenemos en la producción de crudo es la segunda más baja en los últimos 28 años. Si a esas cifras le sumamos que el 57 por ciento de la población ocupada en México opera en la economía informal, podemos apreciar mejor el drama fiscal por el que atraviesa nuestro país. Para que se den una idea, el nivel de la economía informal mexicana solo es equiparable a la de Guatemala, con el 64.9 por ciento, o con la de Bolivia, que registra un 61.4 por ciento. Más triste si se reconoce en el mismo estudio de desarrollo social que otras economías latinoamericanas, como la deChile tiene apenas un 15.5 por ciento de trabajadores en la informalidad, mientras que Brasil alcanza el 22.8 por ciento. Menos de la mitad de México. Por eso decimos que antes de desenfundar argumentos temerarios, vayamos a las cifras. En México no estamos en peligro de ser una Venezuela. Ya vivimos hoy con una Venezuela y media.