18 de abril 2021

31 de enero 2021

¡Que alguien me explique!

Ya no se engañe, Señor Presidente

Si la estrategia tan compleja ante la peor crisis del siglo es la de aceptar la opinión de un solo hombre, de una sola y fallida línea de pensamiento, estamos en problemas, Señor Presidente

Por Ramón Alberto Garza

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Ya no se engañe, Señor Presidente… y deje de engañar a los 126 millones de mexicanos que vivimos el mayor drama sanitario y económico del siglo.

Aproveche, y haga una profunda reflexión desde la soledad de su confinamiento, que está obligado a llevar por el contagio de la pandemia, a la que usted siempre despreció, pidiéndonos salir a abrazarnos, rechazando el cubrebocas, insistiendo en sus giras de proselitismo. Ya ve, ni la inmunidad por decreto que le extendió Hugo López-Gatell le hizo el milagro.

Si a estas alturas del drama, usted insiste en que la curva del contagio y de los decesos está aplanada, que ya se ve la luz al final del túnel, que ya domamos a la pandemia, estamos en problemas, Señor Presidente.

Si frente a los golpes de realidad que se encargan de desmentir la estrategia que le vendieron, no reconoce que se cometieron enormes errores, que ya cuestan más de 155 mil vidas -y que costarán mucho más, porque negociamos muy mal la compra de vacunas-, si eso no se admite, estamos en problemas, Señor Presidente.

La crisis, por supuesto, no es exclusiva de México. Impacta al mundo entero. Pero con sus políticas públicas, con su ceguera para admitir los errores y rectificar a tiempo el rumbo, su gobierno ya colocó a nuestro país en el tercer sitio global de muertes por el Covid-19.

Solo las políticas igualmente obcecadas y caprichosas de otros dos colegas mandatarios -Trump y Bolsonaro- hacen que Estados Unidos y Brasil superen a México en mortalidad. Si a usted no le alarman esas cifras, estamos en problemas, Señor Presidente.

Pero si las cifras manipuladas a la baja -pero aún así dramáticas- que le vende López-Gatell no le son suficientes, asómese a otros indicadores, que por sentido común, le gritan que vamos por el camino equivocado.

Si no le dice nada el hecho de que los Estados Unidos y Canadá decreten el cierre de sus fronteras a nuestros compatriotas, impidiendo el libre ingreso por tierra o por aire a su territorio, porque ven que México está a la deriva frente al Covid-19, estamos en problemas, Señor Presidente. Aunque usted diga que tiene “otros datos”.

Si es insensible a entender que somos el penúltimo país del planeta en el avance de su vacunación y que con el ritmo actual -de acuerdo al New York Times- tardaríamos ocho años en inmunizar a todos los mexicanos, estamos en problemas, Señor Presidente. Aunque usted en sus videos diga que López-Gatell es “el mejor funcionario del mundo”.

Si usted no abre los ojos para entender que sus negociadores llegaron tarde a la mesa global del reparto de vacunas y que hoy estamos mendigando, aun las que no están aprobadas, como la rusa Sputnik V, estamos en problemas, Señor Presidente. Todavía esperamos la explicación de por qué se guardaron como “secreto de Estado” los acuerdos para la supuesta compra de las vacunas. ¿Ocultar la mentira?

Si usted insiste en ignorar que en el estudio de Bloomberg, México es -entre 53 analizados- el peor país para vivir en los días oscuros de la pandemia, y aún así se resiste a cambiar de estrategia, estamos en problemas, Señor Presidente. Aunque usted en sus mañaneras insista en que vamos muy bien.

Si no le dice nada el que México aparezca como la penúltima nación que tendrá a la peor caída de su economía -menos 8.5 por ciento, solo superada por la que se espera en España- y que eso debería obligar igualmente a replantear la estrategia económica frente a la prolongada pandemia, entonces, estamos en un problema, Señor Presidente.

Si en la soledad de su contagio insiste usted en escuchar a las mismas voces, que le dan una y otra vez los mismos malos resultados, que le insisten en no modificar el rumbo, dese el tiempo para escuchar otras opiniones. Si la estrategia tan compleja ante la peor crisis del siglo es la de aceptar la opinión de un solo hombre, de una sola y fallida línea de pensamiento, estamos en problemas, Señor Presidente.

O el gobierno de la Cuarta Transformación modifica su mortal estrategia o el pueblo de México cobrará la factura votando, primero, por el cambio de su Congreso y después -inevitablemente- por el de su presidente.

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