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16 de Marzo del 2020

Vive Latino, muere México

De poco sirve que el gobierno anuncie medidas aisladas y haga un llamado a los mexicanos para quedarse en casa, no saludarse, usar gel y extremar precauciones, si el presidente López Obrador insiste en dar abrazos y besar a niños y señoras en sus mítines de fin de semana. En casos tan delicados como el Coronavirus se predica con el ejemplo. Y ese no lo es
Mas empujado por las sociedad que por convicción propia, el gobierno de la Cuarta Transformación se decidió por fin a aplicar medidas para contener el contagio del Coronavirus en México. Que bueno que el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, se plantó de frente al subsecretario Hugo López-Gatell y convenció al presidente Andrés Manuel López Obrador de suspender las dos semanas de clases que anticipaban la Semana Santa. Nada se pierde y mucho se gana. El precio a pagar será muy barato para evitar la viralización de la pandemia, en un México que registra pocos casos no porque exista un gran cerco sanitario, sino porque fuera de las grandes metrópolis no existen quien haga las pruebas y en las zonas mas marginadas el Coronavirus les pasa como una gripe. Qué bueno que se suspendieron la Liga MX de futbol y los grandes eventos públicos, incluída la Feria de San Marcos que tanto defendía el subsecretario López-Gatell en sus dos últimas Mañaneras. ¿Qué intereses se defendían? Pero a pesar de que a regañadientes se dan avances, está claro que la sociedad rebasó al gobierno en lo que se debe hacer frente a la pandemia. De poco sirve que el gobierno anuncie medidas aisladas y haga un llamado a los mexicanos para quedarse en casa, no saludarse, usar gel y extremar precauciones, si el presidente López Obrador insiste en dar abrazos y besar a niños y señoras en sus mítines de fin de semana. En casos tan delicados como el Coronavirus se predica con el ejemplo. Y ese no lo es. O expliquen que sucede, otra vez, con el subsecretario López-Gatell, quien a pesar de que exista una campaña para difundir en redes su impresionante curriculum, transpira en su rostro la frustración de que la sociedad lo rebase por la izquierda y por la derecha. Dígalo si no el hecho de que para cuando aceptó que la Secretaría de Educación suspendiera clases, ya la medida la habían tomado días antes, sin pedir permiso, decenas de colegios y universidades particulares en todo el país, desde la UNAM hasta el Tecnológico de Monterrey. Pero algún virus de lo absurdo contagió a la Cuarta Transformación, que la gobernadora de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, fue incapaz de ordenar la cancelación del multitudinario evento Viva Latino. Decenas de miles de capitalinos, y mexicanos de otras muchas latitudes, se apretaron cuerpo a cuerpo en un evento cuyas imágenes fueron una cachetada, una falta de respeto, una muestra de la apatía del gobierno de la Ciudad de México no solo para nuestro país, sino al mundo entero. Algo tendría que aprender la gobernadora de la Ciudad de México de Aguascalientes en donde el gobernador Martín Orozco ordenó posponer la Feria de San Marcos que tanto defendía el subsecretario López Gastell. O también de Nuevo Léon, en donde el presidente del Parque Fundidora, Artemio Garza, anunció sin mas la postergación del festival Pa´l Norte, similar a Vive Latino… O del alcalde de San Pedro, Miguel Treviño, quien desde hace días amplia el cerco sanitario, cancelando todas actividad pública, cerrado museos y suspendiendo el popular paseo familiar San Pedro de Pinta que semana a semana reúne a miles. Y sus conciudadanos lo aplauden. Pero la soberbia es mala consejera y el actuar con el librito en la mano, peor. Vean al subsecretario López Gatell anunciar ayer un “plan emergente”, que entrará en vigor hasta el 20 de Marzo. ¿Por qué no aplicarlo de inmediato? Si aún en su tozudez el presidente Trump acabó admitiendo la emergencia nacional y canceló los vuelos a y de Europa, ahora incluyendo Gran Bretaña… Si el Papa Francisco ya anunció que no existirán actos públicos en el Vaticano en Semana Santa, porque frente a los conglomerados en la Plaza de San Pedro, Dios nos agarre confesados… Y si decenas de líderes en todo el mundo ya impidieron la entrada de cruceros a sus costas, suspendieron los trabajos en oficinas y dependencias públicas, y aplicaron medidas extremas en aeropuertos… Qué esperamos en México para que el presidente López Obrador salga en publico a admitir –él, no el subsecretario López Gatell- que el asunto del Coronavirus se va a tomar en serio y se anuncian de una vez por todas un paquete de medidas acordes a la emergencia. ¿O estamos esperando completar la cuota de infectados y de muertos que dice el librito de la Fase 2? ¿No será entonces demasiado tarde? Absurdo.