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11 de Noviembre del 2019

El vergonzoso saqueo a Pemex

Con una deuda de más de 106 mil millones de dólares, Pemex está en riesgo de convertirse en la mayor quiebra financiera de la historial. ¿La razón? El saqueo sistemático de la paraestatal en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Los datos de producción y deuda son incontrovertibles.
Si no se ajusta y renace pronto, Pemex podría convertirse en el peor quiebre financiero en la historia moderna del planeta. Su deuda de 106 mil millones de dólares es el equivalente al 50 por ciento de todas las grandes quiebras mundiales registradas en la crisis del 2009. La causa es el abierto saqueo a la paraestastal en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, que no tiene precedente histórico. En el sexenio de Calderón los precios récord por encima de los 100 dólares por barril fueron insuficientes no solo para elevar la producción y la refinación, sino para saldar algo de la enorme deuda que continuó creciendo, a pesar del enorme flujo en la caja. Calderón recibió a Pemex produciendo poco más de tres millones de barriles diarios y la entregó con una producción de 500 mil barriles menos, alcanzando apenas los 2 millones 540 mil barriles diarios. En el sexenio de Peña Nieto el espejismo de las inversiones que traería la Reforma Energética elevaron la deuda de la paraestatal de 61 mil a 106 mil millones de dólares, con estrepitosas caídas en producción y refinación. Peña Nieto recibió una producción de 2 millones 576 mil barriles diarios y la desplomó a un millón 811 mil barriles cuando entregó la presidencia en 2018. ¿A dónde fueron a parar los 45 mil millones de dólares de deuda extraordinaria en solo dos años del sexenio peñista? ¿Podrían Luis Videgaray o Emilio Lozoya Austin explicarlo? Solo para entender el drama en el que tomó el gobierno de la Cuarta Transformación a la paraestatal petrolera, basta decir que entre 2010 –a mediados de Calderón- y el 2018 –el final de Peña Nieto-, México se desplomó del lugar número siete al número 12 en el ranking mundial de la producción petrolera. En el 2010 solo Rusia, Arabia Saudita, Estados Unidos, China, Irán y Canadá superaban a nuestro país; para el 2018 nos rebasaron también Irak, Kuwait, Brasil y Kasajistán. Mientras la paraestatal mexicana era vergonzosamente saqueada, su producción cayó de dos millones 576 mil barriles diarios en 2010 a solo un millón 811 mil barriles diarios en 2018. En ese mismo período Estados Unidos duplicó su producción de crudo al pasar de 5 millones 509 mil barriles diarios en 2010 a 10 millones 952 mil barriles diarios en 2018. Canadá se fue de dos millones 748 mil barriles diarios en 2010 a 4 millones 194 mil barriles en 2018. La vergüenza en estos ocho años, además de México, fueron Venezuela y Nigeria –dos de las naciones más corruptas en materia energética- que desparecieron en la lista de los productores líderes de petróleo. El caso latinoamericano más relevante y digno de estudio, por exitoso, es el de la brasileña Petrobras. En 2010 Brasil no figuraba en la lista de los principales productores de crudo. Ahora esta en el décimo lugar con una producción de dos millones 587 mil barriles diarios. Más de 700 mil barriles diarios por encima de la producción en desplome de México. El drama comparativo se eleva al ver que el año pasado sus ventas alcanzaron los 93 mil millones de dólares, con una utilidad de 6 mil 915 millones de dólares. Su deuda es casi 20 mil millones de dólares menor a la de Pemex. Se pagan con menos de un año de su producción. La preguntas de fondo que arroja el análisis es si de verdad el presidente Andrés Manuel López Obrador someterá a juicio a aquellos que idearon el enorme saqueo y desviaron a paraísos fiscales miles de millones de dólares de Pemex. ¿Recuperaremos algo? Y quizás la más profunda, si de verdad se cree que por mejores oficios y buena voluntad que tenga, un ingeniero agrónomo, militante político del PRD primero y de Morena después, como lo es Octavio Oropeza, es la solución para impedir la quiebra de la paraestatal. La moneda está en el aire.