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29 de Mayo del 2020

Va a correr sangre

¿Y si de pronto millones de mexicanos angustiados por la crisis deciden emular a las combativas y rebeldes costureras de Macuspana?
Si la CFE vuelve a cortar la luz, “va a correr sangre”. La advertencia hacia la paraestatal que dirige Manuel Bartlett no es de las corporaciones con las que se está enfrentado por la crisis de la energías limpias y renovables. Esa terrible amenaza viene de Macuspana, Tabasco, de la mismísima tierra en la que nació el presidente Andrés Manuel López Obrador. La hacen las mujeres costureras de la Cooperativa Exótica Textiles de Macuspana, a quienes la CFE les cortó por segunda vez la luz por falta de pago. Adeudan 130 mil pesos. Las costureras no son conservadoras, ni fifís, ni neoliberales, pero ya se declararon en “resistencia civil” contra el gobierno de su paisano, el inquilino de Palacio Nacional. Y en un videomensaje, las mujeres, que hoy tienen un contrato para fabricar cubrebocas y conservar sus empleos, le reclaman al presidente López Obrador el que le hayan mandado cartas pidiéndole su apoyo, pero hasta ahora solo recibieron silencio y nula respuesta. Pero la historia viene de más de dos décadas atrás, cuando en su natal Tabasco, López Obrador era líder social y abanderó un movimiento de resistencia civil para protestar por las elevadas tarifas eléctricas de la CFE. Las costureras le recordaron al ahora presidente que hace 26 años, cuando todavía él no era gobierno, que se declararan en resistencia civil. Y los tabasqueños dejaron de pagarle a la CFE. La deuda a la paraestatal se acumuló, alcanzando los 11 mil millones de pesos, mismos que les fueron cancelados a todos los usuarios del Estado natal del mandatario en 2019. La condonación presidencial –muy cuestionada por no aplicar lo mismo en el resto del país- fue un “borrón y cuenta nueva” . El compromiso es que los tabasqueños pagarían a partir de entonces cada mes. Pero en su video mensaje, las costureras le recriminan al presidente su cambio de actitud y las agresiones de las que fueron objeto no solo en el 2015 cuando el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez, las envió cuatro meses a la cárcel, reprochándole al mandatario que no se diera por enterado. “Hace 26 años, cuando usted no era gobierno, pedía a la gente, a los ciudadanos, al pueblo, que se declararan en resistencia civil. Y usted lo apoyó, usted avalaba. Hoy que es gobierno en vez de que ayude a la gente que porque gracias a la gente usted está sentado donde está. No se vale licenciado”, le recordaron al presidente. Las costureras le reclamaron al presidente que le han mandado cartas y no les contestó. De hecho le recordaron que lo interceptaron en el gobierno de Villahermosa y que les prometió como paisano una solución. “Si no tenemos para comer, por qué nos van a quitar lo poquito que tenemos. Esto lo ganamos con sangre porque ningún gobierno nos quiso apoyar”, cuestionaron. Las costureras reclamaron las agresiones del actual gobierno estatal y lo que consideran acciones violentas de la CFE al cortarles la luz por adeudos de 130 mil pesos. “Y de una vez se lo decimos, licenciado Andrés Manuel. No se vale que usted guarde silencio. Aquí, si vuelve esa gente a desmantelar la luz, puede pasar una desgracia… Usted es el inmediato responsable de lo que pase”, advirtieron. Pero esto no es sino la cosecha de aquellos vientos que sembró López Obrador, en sus días de líder y activista social contra el gobierno. Un gobierno del que hoy es su presidente y que está cosechando tempestades de esas costureras a quienes él mismo les enseñó: que la resistencia civil era rebelarse contra el gobierno y dejar de pagar impuestos y servicios. ¿Y si de pronto millones de mexicanos angustiados por la falta de empleo, porque los dejaron sin trabajo, porque no tienen lo mínimo para comer, decidieran emular a las costureras de Macuspana? ¿Qué les diría el ahora orador de La Mañanera? ¿Aceptaría que todos se escudaran en resistencia civil para no pagarle a la CFE? Manuel Bartlett, a quien tanto defiende el gobierno de la Cuarta Transformación, tiene la última palabra.