16 de mayo 2021

11 de diciembre 2020

¡Que alguien me explique!

Una Narco-Banca

Sin conocer a fondo al sistema bancario nacional e internacional y peor aún, sin consultar con los operadores financieros clave, el Senado lanzó una iniciativa que de aprobarse pondrá en riesgo la estabilidad del Banco de México y de sus reservas en dólares.

Por Ramón Alberto Garza

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Sin conocer a fondo al sistema bancario nacional e internacional y peor aún, sin consultar con los operadores financieros clave, el Senado lanzó una iniciativa que de aprobarse pondrá en riesgo la estabilidad del Banco de México y de sus reservas en dólares.

Para decirlo en pocas palabras, de aprobarse la legislación propuesta y que no fue consultada ni con el gobernador Alejandro Díaz de León, el Banco Central mexicano, se convertiría de facto en la mayor lavandería de divisas del mundo.

El motivo es simple. Lo que se pretende es que se vuelva a recibir -con muy escasos controles- dólares en efectivo en la Banca comercial y que las divisas que no puedan colocar esos Bancos, sean compradas obligatoriamente por el Banco de México.

El sistema actual permite cambiar en un Banco comercial hasta 300 dólares a pesos, limitado a 1,500 dólares mensuales o hasta 4,000 si eres cliente. Y también se pueden recibir hasta 14 mil dólares de personas morales, es decir, de empresas.

En los lugares turísticos, los Bancos están obligados a reportar cualquier operación de 500 dólares o más.

Todas las transacciones que se operan hoy son reportadas por los Bancos a la Secretaría de Hacienda, la que toma pertinencias ante cualquier violación.

Los dólares que reciben los Bancos pueden ser cambiados a pesos hasta el monto de lo que el Banco recibe. Y si hay sobrantes, solo pueden emplearse para pagos o transacciones con sus Bancos filiales o contrapartes en el extranjero.

Con la nueva iniciativa lo que se dicen buscar es flexibilizar la compra-venta de dólares y garantizarle a los Bancos que tienen el respaldo del Banco de México para comprarles los dólares que no puedan colocar.

La iniciativa tiene implicaciones tan graves, que desde los centros financieros de los Estados Unidos ya se está lanzando una alerta que podría tener consecuencias impredecibles.

Su aprobación en la Cámara de Diputados sería el principio del fin de un sistema financiero que costó décadas para hacerlo confiable y un Banco Central que tomó tiempo concretar su valiosa autonomía.

Estaríamos asistiendo a un retroceso de décadas, a los días en que los dólares mal habidos -de corrupción y narcotráfico- vuelvan a ser legitimados a través de una Banca permisiva.

De paso, igualmente grave, al obligar a que el Banco de México asuma la compra de los excedentes en dólares, se estaría violentando su autonomía, porque le sería impuesta una legislación que lo vulnera por partida doble.

Por un lado, al obligarlo a comprar dólares en efectivo lo que puede eventualmente alterar desde afuera su balance, sin que el Banco Central pueda hacer nada.

Pero lo que es más alarmante, es que al vulnerar al Banco de México con operaciones en dólares fuera de su control, el riesgo que se correría es que los organismos financieros internacionales, como la Fed, podrían presumir y comprobar operaciones de lavado de dinero. Y eso podría llegar a la congelación de las reservas en dólares que posee nuestro país.

Es curioso que en el sexenio de la Cuarta Transformación, en el que se presume un combate abierto contra la corrupción, el presidente Andrés Manuel López Obrador y su partido Morena estén abriendo las puertas de par en par a la posibilidad de hacer de México una gran lavandería internacional.

Pretextar que eso es para apoyar el envío de divisas de los paisanos es un absurdo, puesto que el 98 por ciento de esas remesas son enviadas a través de servicios electrónicos bien regulados. El efectivo solo se maneja cuando los paisanos vienen en Navidad y Año Nuevo.

La pregunta es ¿quién está obsesionado, empujando al presidente y a su gobierno, a colocar al Banco de México y al país entero en una situación tan vulnerable con las nuevas reglas?

Y la interrogante de cierre es ¿podrá la Cámara de Diputados frenar la enorme amenaza legislativa disparada desde la Cámara de Senadores?

Gerardo Esquivel, subgobernador del Banco de México, fue íntegro y muy digno al alertar en su Twitter.

“Lamentable que se hayan aprobado en el Senado reformas a la Ley del Banco de México que pone en riesgo a las reservas internacionales y que atentan contra la autonomía del Banco de México. Espero que la Cámara de Diputados se corrija esta situación”.

Y ni modo que digan que el vicegobernador Esquivel es un fifí. Viene de las filas lopezobradoristas, es esposo de la hasta ayer Secretaria de Economía, Graciela Márquez. Pero es honesto intelectualmente. Y sabe que si esto avanza, la Narco Banca haría de México su paraíso.

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