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11 de Junio del 2019

Trump de cabeza

Luego de anunciar que no impondría aranceles, Donald Trump salió a revelar que existía un “acuerdo en lo oscurito” con México que en un futuro cercano se conocería. Y se volvió a equivocar. Porque obligó al canciller Ebrard a salir a desmentirlo a nombre del gobierno mexicano. Y así que esperen el coletazo en los próximos tuits desde la Oficina Oval
Si alguien duda de que Donald Trump es el gran perdedor en la fallida guerra de los aranceles, que se asome a sus últimos tuits. Sí, el mensaje con el que nos despertó a las 5:31 horas de ayer lunes 10 de junio y que dice al texto:
“Hemos firmado y documentado otra muy importante parte del acuerdo de inmigración y seguridad con México, uno que los Estados Unidos ha buscado por muchos años. Será revelado en un futuro no muy distante y necesitará el voto del Congreso de México”.
En pocas palabras, Trump puso de cabeza la negociación al textear que más allá de lo que oficialmente se anunció, existe un acuerdo “en lo oscurito” que pronto será revelado. Un supuesto acuerdo de esta naturaleza –si existiera– dejaría mal parados a ambos presidentes, al de los Estados Unidos y al de México. El acordar algo sin darlo a conocer, escondiéndolo a sus conciudadanos, es una falta muy grave. Por eso de inmediato el canciller Marcelo Ebrard salió a desmentirlo. Y esa desconocida a lo que tuiteó Trump se convirtió ayer mismo en la segunda nota de importancia para The New York Times. Lo que sin duda ocurrió es que conforme pasaron las horas tras conocerse el acuerdo oficial que canceló la amenaza de los aranceles, el presidente de los Estados Unidos se dio cuenta de que nadie se la creyó. Que como innumerables medios lo advertimos, lo anunciado como novedad eran acuerdo ya antes negociados. Que lo que Trump terminó presumiendo como su gran victoria acabó por ser un acto para salvar cara frente a sus legisladores republicanos que ya amenazaban con desconocerlo. Y eso sí sería una enorme derrota política para el presidente norteamericano en la antesala de pelear por su reelección. Así que para decir lo que se anunció oficialmente no fue poca cosa, Trump salió a revelar lo del “acuerdo en lo oscurito”, que en un futuro cercano se conocería. Para darle validez a su victoria pírrica. Se volvió a equivocar Trump, porque obligó al canciller Ebrard a salir a desmentirlo a nombre del gobierno mexicano. Así que esperen el coletazo en los próximos tuits desde la Oficina Oval. Por lo pronto hay que reconocer que en la política como en las finanzas sucede lo que en los crímenes. Para dar con el culpable siempre hay que buscar al beneficiario. ¿Quiénes serían los principales beneficiarios de que Trump sorprenda con una amenaza de aranceles y luego se invente un acuerdo para que, igual de súbito como los anunció, los cancele? La respuesta son los operadores financieros. Aquellos que con “información privilegiada” de un aliado de sus negocios, salen a comprar en corto divisas o acciones para sacarle provecho a los rebotes financieros de semejante irracionalidad. Es decir, piden acciones prestadas, las venden cuando se encarecen por las fluctuaciones del tipo de cambio y las recompran cuando pasa la tempestad, creada primero y resuelta después, desde la Casa Blanca. No estaría de más que se investigara quién o quiénes -antes de anunciarse que habría aranceles o antes de que anunciara que ya no los habría- operaron en corto con el Peso o con acciones de grandes corporaciones mexicanas. A lo mejor ahí encontraríamos que entre quienes mueven los hilos de la Casa Blanca existe algún émulo de Bobby Axelrod, el temerario financiero de la teleserie Billions. ¿Podremos encontrar en México alguna némesis como Taylor Mason que lo nulifique?