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02 de Agosto del 2018

Trump chantajista

A 98 días de las elecciones intermedias en EU, Trump luce más desesperado. Su más reciente desplante: exigir el financiamiento público del muro fronterizo
A Donald Trump el negociador le brotó su nueva faceta: la  de Donald Trump el chantajista. Desde hace días viene amenazando a los legisladores norteamericanos que si no le aprueban los 25 mil millones de dólares para construir su muro fronterizo con México, acabará vetando cualquier presupuesto federal y el gobierno se paralizará. El autollamado “gran negociador” da patadas de ahogado porque su gran promesa de campaña, el muro, apenas recibió este año un fondeo mil 500 millones de dólares, el 6 por ciento de lo que pedía. Y frente a la impotencia de que nadie, ni sus extremistas republicanos lo toman en serio, secuestra la urgencia de la aprobación del presupuesto que debe estar listo antes del 30 de septiembre. Su última envalentonada se dio el pasado lunes, cuando el primer ministro italiano Giuseppe Contelo visitó en la Casa Blanca. Trump se identifica con Conte porque no es político en su origen. Los dos son extremistas, pero sobre todo porque el nuevo premier italiano fincó su victoria en la promesa de endurecer las leyes de inmigración para detener el tsunami migratorio de marroquíes, ucranianos y albanos hacia su país. Por eso el presidente norteamericano no vaciló durante la conferencia que dio con su homólogo italiano para reiterar su denuncia de que Estados Unidos tiene las peores leyes de inmigración. Y volvió a amenazar: O me dan para el muro, o les paro el gobierno. La amenaza viene en un momento incómodo. Las elecciones del medio término para renovar el Congreso están a 98 días y ahí se juega la sobrevivencia no solo del dominio republicano, sino del Experimento Trump. Cada día son más los legisladores republicanos que desertan de las filas del trumpismo para tomar distancia de la egolatría, los dislates, las mentiras y las estupideces de quien está convertido en Mr. Fake News, en el Meme favorito del planeta. Y aunque en su radicalismo algunos de esos republicanos podrían estar de acuerdo con construir un muro, saben que tienen que conquistar el voto de influyentes grupos de inmigrantes, como los mexicanos. Y no quieren correr el riesgo. Lo que para Trump sería una victoria, porque tendría el fondeo para edificar su capricho, para sus correligionarios sería la amenaza de ser expulsados del Congreso. El precio a pagar sería muy alto. Lo que se asoma en la amenaza de Trump es la impotencia de un líder acorralado, sometido al peor escarnio de ser la burla global. Lo desgastaron sus escándalos banales. Desde las  grabaciones por los pagos para silenciar a sus “novias” de Playboy, hasta su descrédito frente a la sumisión ante Rusia, que lo exhiben como el limpia botas de Vladimir Putin. Y está a un parpadeo de ser expulsado de la Casa Blanca. Con su chantaje de “presupuesto contra muro”, lo que busca Trump es aferrarse al voto extremista del norteamericano promedio que le compró aquello de “America First”. Son los mismos norteamericanos que hoy se desencantan cuando aparecen videos revelando que la propaganda política impresa de Trump se manda maquilar a China. Le exhibieron su hipocresía. Lo que se asoma al final es un presidente desesperado, acorralado, al que los políticos serios ya no lo toman en serio. Un jefe de Estado que a falta de diálogo y sensatez recurre al chantaje como su última jugada. ¿Lo cumplirá? Y si lo hace, ¿le funcionará?