21 de mayo 2022

28 de abril 2022

¡Que alguien me explique!

Traición a la Patria

La última ocasión en la que un presidente de México abusó del término “Traidores a la Patria” fue en los años 70, cuando un iracundo Luis Echeverría se lo aplicó a los empresarios, con dedicatoria a los de Monterrey

Por Ramón Alberto Garza

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El término “Traidor a la Patria” es el mantra de moda entre los incondicionales del gobierno de la Cuarta Transformación.

Lo reacuñó el presidente Andrés Manuel López Obrador después de su derrota legislativa, con el rechazo a su propuesta de reforma a la Ley Eléctrica: “Yo soy patriota y ustedes, los que no me apoyaron, son traidores a la patria”.

La última ocasión en la que un presidente de México abusó del término “Traidores a la Patria” fue en los años 70, cuando un iracundo Luis Echeverría se lo aplicó a los empresarios, con dedicatoria a los de Monterrey, a quienes acusó de conspirar en su contra durante las reuniones de dirigentes que el mandatario bautizó como “Los Encapuchados del Chipinque”.

Y haciendo eco de la nueva consigna del presidente López Obrador, el líder de los diputados de Morena, Ignacio Mier, salió a la plaza pública para exhortar a los mexicanos a que fusilen -claro, de manera pacífica- a los traidores que votaron contra la reforma presidencial. ¿Puede existir un fusilamiento pacífico? ¿Alguien después de Mejía, Miramón o la Revolución había desempolvado la salida del fusilamiento?

Perdón, pero vamos explicando en qué rincones de la política mexicana está instalada hoy la “Traición a la Patria”.

Es o no traición a la Patria que como candidato se proponga a los mexicanos el que “Juntos Haremos Historia” y que ya como presidente la frase sea transformada al “Yo Solo Impondré Mi Historia”.

Es o no traición a la Patria que los mexicanos nos enteremos por Donald Trump, que como presidente de los Estados Unidos nos dobló, bajo amenaza de castigar nuestras exportaciones, al entregarle gratis la operación de 28 mil soldados y elementos de la Guardia Nacional para vigilar las fronteras norte y sur, buscando ayudar al gobierno norteamericano a contener la migración masiva que ellos son incapaces de frenar al entrar en su país. A México le corresponde vigilar su frontera sur con Centroamérica y a los Estados Unidos su frontera sur con México.

Es o no traición a la Patria inventar una estrategia de “Abrazos, no Balazos” para dejar operar a sus anchas al crimen organizado, perdiendo el control de la mitad del territorio nacional y renunciando a la obligación del Estado de custodiar el respeto a las vidas y a las propiedades de todos sus ciudadanos.

Es o no traición a la Patria capturar y dejar libre, de inmediato, al hijo de quien fuera el capo más importante de México, para luego ir una y otra vez hasta la sierra en Badiraguato, allá en Sinaloa, a rendirle pleitesía a la madre del capo y abuela del nieto liberado.

Es o no traición a la Patria haber prometido como candidato que se regresaría a los soldados a los cuarteles, y que ya como presidente no solo lo incumpliera, sino que entregara a las Fuerzas Armadas los más jugosos presupuestos de sus obras insignia, alejándolos de su función de seguridad y dándoles presupuestos oscuros, a manos llenas, sin acceso al escrutinio público.

Es o no traición a la Patria haber cancelado el Seguro Popular, que era una solución costosa e insuficiente, pero necesaria, sin tener lista la alternativa del Instituto de Salud para el Bienestar, cuya pobre operación se refleja hoy en el desabasto, aun de los medicamentos más básicos.

Es o no traición a la Patria el haber negado por más de un año que existiera desabasto de medicamentos para tratar a los niños con cáncer, escudándose en que esas eran campañas de los adversarios “conservadores” para desprestigiar al gobierno.

Es o no traición a la Patria haber prometido como candidato que se tendría un gobierno transparente, diáfano en sus cuentas públicas, para terminar ya en el ejercicio real, asignando la mayoría de los grandes contratos sin licitaciones reales, incluso reservando esa información pública a la secrecía, alegando motivos de “seguridad nacional”.

Es o no traición a la Patria el haberle vendido como candidato a los mexicanos que existía una supuesta Mafia del Poder y que hoy, como presidente, algunos de sus integrantes -los que él definió como mafia- sean los constructores de las obras insignia del gobierno, como el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas y los apoyos en la edificación del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. 

Es o no traición a la Patria buscar cancelar los proyectos de energías limpias, con inversiones privadas ya ejecutadas por miles de millones de dólares, solo para intentar regresarle el monopolio en la generación y suministro de la energía eléctrica a la CFE, sin capacidad económica para hacerle frente a las inversiones necesarias para garantizar el suministro los próximos años, y a las exigencias tecnológicas que demanda el cambio climático.

Es o no traición a la Patria usar los monólogos de la mañanera para atacar a empresarios, organizaciones, intelectuales o ciudadanos que tienen visiones diferentes, para intimidar la libertad de expresión con ataques indiscriminados a periodistas y alimentando un espíritu de polarización nacional, que lejos de fomentar Patria, la divida.

Es o no traición a la Patria dedicarse todos los días a sembrar odios, a invocar venganzas, a dividir a una Nación entre ricos y pobres, fifís y chairos, conservadores y liberales, cuando la exigencia de todo líder es ser el garante de la convocatoria a la unidad para engrandecer a una Nación.

Por eso es obligado, antes de hacer cualquier pronunciamiento, de imputar cualquier acusación o de imponer cualquier etiqueta, verse bien en el espejo. ¿Cuánto de lo que estoy haciendo es o no traición a la Patria?

Un favor. ¿Podremos decirles a los legisladores de Morena que desmantelen sus paredones de “fusilamiento pacífico”? Ya con los linchamientos mañaneros tenemos suficiente.

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