21 de mayo 2022

12 de febrero 2021

¡Que alguien me explique!

The Chapo Bank

Una descomunal y muy peligrosa aberración financiera está a punto de ser votada por iniciativa del gobierno de la Cuarta Transformación

Por Ramón Alberto Garza

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Una descomunal y muy peligrosa aberración financiera está a punto de ser votada por iniciativa del gobierno de la Cuarta Transformación.

Se trata de la creación de lo que bien podría ser conocido como The Chapo Bank, una instancia que a través del Banco del Bienestar tendría el encargo de comprar los dólares en efectivo que no pueden ser procesados a través del sistema bancario nacional.

Para entender el tamaño de la amenaza, recordemos el debate que hace unos meses se dio, cuando se propuso una reforma a la Ley del Banco de México.

Se buscaba, entonces, que el Banco Central comprara los dólares en efectivo recaudados por los bancos mexicanos y que por las vías tradicionales no pudieran ser repatriados a los Estados Unidos.

Los cuestionamientos de entonces fueron que, con esa medida, se estaría colocando al Banco de México en una arriesgada posición, porque no existiría manera de validar el origen lícito de ese efectivo.

En pocas palabras, que existía el riesgo de que el Banco Central se convirtiera en una lavandería de dólares mal habidos.

La iniciativa se congeló y acaba de aparecer una nueva propuesta para que sea el llamado Banco del Bienestar, creado en el primer año del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el autorizado para recibir esos dólares en efectivo.

Y de inmediato se abre la interrogante: ¿qué diferencia hace que un banco nuevo, sin personal calificado, sin sistemas de control ni de seguridad, y con apenas 420 sucursales terminadas en zonas principalmente rurales, sea el que pueda recibir los dólares en efectivo?

¿Acaso ese dinero que se va a manejar en el Banco del Bienestar estará ajeno a los controles del Banco de México? ¿A dónde y por qué vía se van a repatriar esos dólares en efectivo, si el nuevo banco no tiene corresponsales en Estados Unidos y para tenerlas le llevaría al menos dos años de trámites?

¿Cuál es la diferencia de permitir que todos los bancos puedan recibir los dólares en efectivo a entregarle a un solo banco, de muy reciente creación, un asunto tan delicado con el que se busca evitar el lavado de dinero?

Para entender el tamaño del potencial conflicto hay que recordar que, de enero a septiembre del 2020, los bancos mexicanos captaron 4 mil 732 millones de dólares en efectivo. Eso es algo así como el 10 por ciento de las llamadas remesas que este año superarán los 40 mil millones de dólares.

De esos 4 mil 732 millones, 3 mil 887 millones fueron repatriados a bancos extranjeros, mientras que 744 millones de dólares fueron colocados entre el público, a través de casas de cambio.

Solo 102 millones de dólares se habrían quedado como excedentes en las bóvedas de los 15 bancos que operan en el mercado cambiario.

Pero esta estadística oficial no refleja el fenómeno que se conoce como “remesas de bolsillo”, que es el efectivo que viene en los bolsillos de los paisanos, los que no saben o no quieren usar las transferencias electrónicas. Ese efectivo, pasa de persona a persona, sin tocar ninguna institución financiera o cambiaria. No está oficialmente contabilizado.

De acuerdo a estudios académicos, esas “remesas de bolsillo” podrían alcanzar el 13 por ciento del monto de las remesas reportadas en México.

Eso significaría que estarían entrando por esa vía de “remesas de bolsillo” unos 4 mil 700 millones de dólares. ¿Dónde se cambian?

Lo que no considera la nueva propuesta de convertir al Banco del Bienestar en una gigantesca casa de cambio, es que esa nueva institución no cuenta con licencia bancaria para ofrecer servicios dentro de los Estados Unidos. ¿A quién se los entregaría? ¿Al Banco de México? ¿No era esa la iniciativa antes rechazada?

Pero, además, el Banco del Bienestar -que quizá algún día podría ser muy eficiente- hoy carece de la organización, la administración, el resguardo, el transporte, el entrenamiento del personal, condiciones mínimas de seguridad para custodiar esos dólares en efectivo.

Peor aún, sus nóveles empleados no tienen el entrenamiento que se requiere para validar los 10 pasos obligados a cualquier institución y verificar que ese dinero no provenga del narcotráfico o del crimen organizado.

De acuerdo a la Secretaría de Hacienda se presumen que, bajo el nuevo sistema, operarán 6 mil 577 puntos de pago. Pero de esos, solo 433 son sucursales del Banco de Bienestar.

El resto son mil 942 sucursales de La Red de La Gente, dos mil 452 centros de pago de programas sociales y mil 750 son corresponsalías de Telecomm, lo que antes se conocía como Correos y Telégrafos.

De acuerdo al comunicado 06/2020 emitido en septiembre del 2020, el Banco del Bienestar reporta que la entidad que lidera en el norte de México la construcción de sucursales es el estado de Sinaloa, con 13 sucursales. Es el estado sede del Cártel de Sinaloa, que sin duda maneja mucho efectivo.

Otras entidades con avances en la construcción de sucursales del Banco del Bienestar, que recibirían los dólares en efectivo, incluyen 24 en Puebla, 19 en el Estado de México, 18 en Oaxaca y 7 en Michoacán.

Por eso decimos que después de evaluar todos los puntos en contra de la nueva iniciativa, bien vale darle una doble pensada y someter la propuesta a un verdadero debate legislativo.

No vaya a ser que, con ese esquema que privilegia al incipiente Banco del Bienestar, lo que estaremos inaugurando con la recepción de dólares en efectivo es una institución financiera a la medida del crimen organizado. ¿Les gusta el nombre de The Chapo Bank?

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