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11 de Octubre del 2018

Televisa y Megacable

En medio de los enormes sacudimientos mediáticos propiciados por la crisis que las redes sociales le trajeron a la prensa, el radio y la televisión, hay algunos en la industria que están están de plácemes.
En medio de los enormes sacudimientos mediáticos propiciados por la crisis que las redes sociales le trajeron a la prensa, el radio y la televisión, hay algunos en la industria que están están de plácemes. Uno de ellos es Televisa, que estaría a punto de anunciar lo que hace meses pronosticamos en este espacio: la compra de Megacable. De consumarse antes de que concluya el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, Televisa se consolidaría como el mayor proveedor de servicios por cable triple play, que incluyen televisión, telefonía e internet. La operación, sin embargo, pasa por momentos cruciales que tienen que ver con el debate sobre la concentración del mercado por el lado de Televisa y por los asuntos fiscales del lado de Megacable. A nadie escapa que Televisa está viviendo una profunda reingeniería, asumiendo una estrategia de concentrarse en los servicios de televisión de paga –como cable y Sky. Eso apunta a que están dedicando menos esfuerzos y presupuestos a la producción de contenidos, donde la competencia de Netflix y Amazon Prime es feroz. Los apuestas crecen, tanto en México como en Estados Unidos, en torno a una convergencia final de Univisión y Televisa, para consolidar al gigante global de la televisión en español. La pregunta es ¿quién compra a quien? Y para salvar las leyes antimonopolio, si se consolida la compra de Megacable se apuesta a que Televisa estaría dispuesta a deshacerse de Sky, concentrándose en el mercado cablero. El terreno mas espinoso de la operación Televisa-Megacable pasa por el esquema fiscal de la venta. Los accionistas mayoritarios de Megacable estarían evaluando si aplican el controvertido esquema Banamex. Es el equema mediante el cual Roberto Hernández vendió el segundo banco de México a Citibank. Y para calificar la exención de impuestos, salió a Bolsa y vendió de inmediato. De ahí que los hermanos Bours trabajen hoy horas extras para decidir si lo conveniente es vender como la empresa privada que todavía son, o si se van a la alternativa bursátil, con todos los cuestionamientos que ese opción puede despertar. Para Televisa y para Megacable el momento de compra-venta no puede ser mejor. La televisora de San Angel necesita dar señales al mercado de que está viva y con proyectos claros de futuro. Y la segunda cablera mas importante de México está madura para pasar a otras manos que le proyecten la nueva expansión. Fundada en 1983 y alcanzando ya los tres millones 150 mil suscriptores, el crecimiento de Megacable fue vertiginoso. Sus mas recientes números exhiben esa historia de éxito. Bajo la atinada y agresiva dirección de Enrique Yamuni, Megacable Holdings S.A.B de C.V. y Megacable Comunicaciones inició operaciones en Sonora y expandió sus servicios hasta alcanzar 300 municipios en 25 estados, incluidos enclaves tan importantes como Jalisco. Con Guadalajara como la sede de su corporativo, su estrategia de éxito se exhibe en sus últimas cifras 2017: 7.9 por ciento de crecimiento anual en servicio de cable, 16.7 por ciento de crecimiento anual en internet y 25.1 por ciento en telefonía. Y esos números tan alentadores tienen doble mérito, porque se dan en un mercado en extremo competitivo, con mega jugadores como Cablevisión, Telmex y ATT. Las estimaciones apuntan a que esta compra-venta podría alcanzar un valor de cuatro mil millones de dólares, algo así como 80 mil millones de pesos. Pero de lo que no existe duda es que, sea una venta directa o cruzada por la Bolsa, la operación Televisa- Megacable será un importante tema de medios en los día de la transición rumbo a la Cuarta Transformación.