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19 de Febrero del 2020

Tecnologías en la 4T

Si el gobierno de la 4T no quiere que en la compra de tecnología le suceda lo que con las guarderías o las medicinas, bien valdría la pena sentarse a la mesa a revisar lo propuesto.
Dentro del gobierno de la Cuarta Transformación todo lo que se relacione con energía, construcciones, medicamentos, guarderías y tecnología está apestado. Y no sin razón. Durante los últimos sexenios del PRIAN fueron esos cajones de gasto e inversión los favoritos para saquear las finanzas nacionales. Para recordar, en tecnología el sexenio de Vicente Foxse despachó a sus anchas con Enciclomedia. Fue la gran pifia, el saqueo del sexenio. Con Felipe Calderón vino la Plataforma México, que de la mano de Telmex y de Carlos Slim hizo millonarios a algunos altos funcionarios, comenzando por Genaro García Luna. Jamás fue lo que prometieron por lo que se pagó. Y con Enrique Peña Nieto las adquisiciones de cientos de miles de computadoras y de muchas tecnologías de la información fueron parte de la danza de los millones con los que compraron espejitos. Pregúntenle a Bucareli o al SAT. Por eso el gobierno lopezobradorista lanzó a través de Compranet un proyecto de compra o renta consolidada de equipos de cómputo, buscando crear contratos marco para fijar precios de referencia. Sin duda una muy sana intención. Pero en los hechos esa consolidación podría convertirse en el nuevo dolor de cabeza de las compras de gobierno, porque por las condiciones muy ambiguas podrían generarse sobrecostos que obligarían a un mayor gasto que el que actualmente se tiene. El punto más delicado es que están solicitando la entrega de los equipos ya instalados en un plazo de 45 días a nivel nacional. No existe empresa, por más grande y experimentada, que pueda surtir e instalar en ese tiempo. Peor aún, con el Coronavirus las entregas de computadoras, servidores o impresoras, la mayoría fabricados en China, alcanzan 12 semanas de entrega y ya con instalación se llevarían en algunos casos hasta 180 días. Algunos funcionarios están proponiendo que de arranque el gobierno consolide sus compras en empresas que estén sólidas financiera y moralmente. Eso garantizaría que no dejen colgado al gobierno, como ya lo hicieron antes muchas empresas fachada que intermediaron por la comisión. Por eso se propone que las empresas que concursen tengan la certificación ISO 37000 Anti-Corrupción, que es el tema central de la Cuarta Transformación. Otra propuesta es pedir que las empresas participantes tenga experiencia en la instalación de por lo menos 30 mil equipos, para evitar que se presenten novatos o empresas fachada que entreguen solo promesas. Eso también se evitaría, si se pide que las empresas concursantes muestren solvencia en su capital contable y no sean empresas “patito”, creadas por 50 mil pesos de capital solo para intermediar el cobro de su comisión. Otro candado para evitar los saqueos de sexenios anteriores es solicitar que las empresas concursantes tengan centros de servicio en los 32 estados de la República para garantizar la atención y cumplir en tiempo con las garantías. Y un prietito en el arroz, que sin duda se le fue: pedir monitores de la misma marca que los equipos de cómputo deja fuera del concurso a marcas tan sólidas como Intel, que fabrica computadoras, pero no monitores. Lo que intentamos decir es que si al final del día los famosos contratos macro vuelven a dejar en manos de cada director de Tecnologías de la Información de cada dependencia a quien se invita, volverán a crearse los cárteles de tecnología, como ya sucedió en el pasado. Y si lo que se busca es bajar los costos, los fabricantes de computadoras en su mayoría norteamericanos o chinos podrán dar mejores precios si atienden proyectos consolidados de 500 mil equipos, que es la necesidad anual que tiene el gobierno mexicano. Si alguien se quiere asomar a lo que puede suceder, que pida en la Secretaría de Hacienda los estudios de mercado que le están llegando y verán que existen sobreprecios de hasta un 200 por ciento. Así que si el gobierno de la Cuarta Transformación no quiere que en la compra de tecnología le suceda lo que con las guarderías, las medicinas o la construcción de obras congeladas, bien valdría la pena sentarse a la mesa a revisar lo propuesto. Nadie quiere que a estas alturas el gobierno sufra una caída del sistema… y menos con Manuel Bartlett en el gabinete ampliado.