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11 de Febrero del 2020

Tatiana, plan A; Clara y Waldo, B

Se desliza la posibilidad que, ante la falta de un candidato contundente en el dividido PRI, se podría gestar una alianza PRI-Mor para lograr que Nuevo León sea gobernado por cualquiera, menos por Movimiento Ciudadano.
Después de retener el control de la Cámara de Diputados, que es de mayoría morenista, la prioridad del presidente Andrés Manuel López Obrador es ganar la gubernatura de Nuevo León. Para ser más claro, la urgencia política en Morena es impedir que Movimiento Ciudadano, con el senador Samuel García o con Luis Donaldo Colosio, se hagan de la victoria en ese estado norteño o en su capital Monterrey. Si Movimiento Ciudadano toma la plaza de Nuevo León, se le sumará a Jalisco, que ya está en su poder.  Y eso sería un contra equilibrio al poderío de Morena en la Ciudad de México, lo que fortalecería al movimiento naranja rumbo a la presidencial del 2024.  No olviden que Nuevo León y Jalisco son el asiento de algunos de los poderosos conservadores que todavía no están muy convencidos, e incluso apuestan a las contras, al gobierno de la Cuarta Transformación. En ese contexto debe analizarse la renuncia que presentó ayer Clara Luz Flores a su militancia de más de 20 años al PRI: a la posibilidad de que la todavía alcaldesa de Escobedo pueda sumarse desde cualquier posición al proyecto de Morena en la tierra del “Bronco”. Pero para entender la película hay que decir que en la candidatura de Morena para Nuevo León quien lleva la mano, por muy sobrados méritos propios, es Tatiana Clouthier.  Para nadie en un secreto que, además de su papel crucial en la campaña presidencial del 2018, donde se instaló como una operadora y vocera de enorme eficiencia, estrategia e impacto, Tatiana tiene un sitio muy especial en el corazón de la familia presidencial. Por eso no existe regateo alguno. En pocas palabras, si Tatiana quiere la candidatura, es de ella. A menos que el inquilino de Palacio Nacional tenga mejor destino para la hija del Maquío, quien dicho sea de paso, también puntea en las encuestas nacionales como una de las precandidatas presidenciales favoritas para el 2024. Por eso emergieron como Plan B para Nuevo León dos alternativas, en caso de que Tatiana diga -o le digan- que no va.  Una es Waldo Fernández, quien hasta hace poco despachó en la Secretaría de Gobernación con el actual gobierno y renunció en diciembre pasado para recuperar presencia local.  A Waldo, con excelentes vínculos con el sector empresarial, además de ser considerado el Plan B en la candidatura a gobernador, se le contempla también como posible candidato de Morena a la alcaldía de Monterrey. La otra es Clara Luz Flores, quien, aunque al renunciar ayer al PRI no dijo a donde se va, los coqueteos apuntan a Morena.  Tiene el mérito de haber colaborado muy de cerca, a pesar de ser priista, en temas de seguridad nacional y de género con el gobierno de la Cuarta Transformación Sus relaciones con Alfonso Durazo y Olga Sánchez Cordero, entre otros, le facilitan el camino como un Plan B si Tatiana dice no voy o si le piden que no vaya porque tenga otro futuro distinto en el gabinete presidencial. Se desliza incluso la posibilidad que, ante la falta de un candidato contundente en el dividido PRI, se podría gestar  una alianza PRI-Mor para lograr que Nuevo León sea gobernado por cualquiera, menos por Movimiento Ciudadano. A las diferencias políticas tradicionales entre partidos, hay que sumar un hecho que le agrega jaloneo al tema.  El hecho de que el presidente López Obrador y el líder moral de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, están, desde la campaña presidencial 2018, en abierta confrontación. Los puentes están rotos entre quienes no hace mucho fueron grandes aliados. Y Nuevo León sería, sin duda, el escenario en donde medirán sus fuerzas en 2021 y, no lo dude, en la antesala del 2024.