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16 de Junio del 2020

T-MEC en riesgo

Una dura carta fue enviada por the American Petroleum Institute, la mayor instancia que concentra a todos los productores y generadores de energéticos de Norteamérica, a cuatro personajes del gobierno de Trump.
El conflicto de los energéticos en el que nos involucraron Rocío Nahle y Manuel Bartlett ya escaló a las más altas esferas políticas y financieras en los Estados Unidos. Y si el gobierno de la Cuarta Transformación no aplica de inmediato una contención podríamos estar resintiendo sus malos efectos en la inminente entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Una dura carta fue enviada por the American Petroleum Institute, la mayor instancia que concentra a todos los productores y generadores de energéticos de Norteamérica, a cuatro personajes del gobierno de Trump. La misiva, firmada por Michael J. Sommers, presidente y CEO de la API, está dirigida a Mike Pompeo, secretario de Estado, Dan Brouillette, secretario de Energía, Wilbur Ross, secretario de Comercio y a Robert Lighthizer, el negociador en jefe del T-MEC. En esa extensa carta, que se asume como denuncia, la API reclama que en México se están dando nuevas acciones regulatorias que son inconsistentes con las prácticas tradicionales. Cita como ejemplo que los inversionistas en gas y petróleo están enfrentando crecientes dificultades para gestionar los permisos necesarios para innumerables actividades. En un anexo de la carta se detallan las problemáticas, que incluyen dificultades en las aprobaciones de estaciones de gasolina por la Comisión Reguladora de Energía (CRE). La denuncia advierte de actos de discriminación con entidades como la PROFECO, que cancela estaciones tanto de gasolina como de gas, por presuntas irregularidades que califican de inexistentes. La aparición de la Guardia Nacional en estas inspecciones es cuestionada por la API. Viene también entre los reclamos lo relativo a la capacidad de almacenaje de combustibles, pues la Política Pública de almacenamiento de Petrolíferos exige que se tengan por lo menos cinco días de existencias. Pero se hace casi imposible, porque Pemex opera la mayoría de los sitios de almacenamiento y porque la construcción de los nuevos sitios de almacenamiento registra serias demoras en los permisos. Y para cerrar el círculo recelan de la Secretaría de Energía por sus retrasos en los permisos para la importación de gasolina y diésel. Pero sobre todo se quejan de que inversionistas norteamericanos que construyen estaciones de almacenaje para productos refinados están enfrentando problemas con la Comisión Reguladora de Energía y la Semarnat. Y al cerrar su carta a Pompeo, Ross, Brouillette y Lighthizer, el Chairman Sommers les demanda el uso de canales diplomáticos para entrar en pláticas con el presidente López Obrador y con sus contrapartes del gabinete. El objetivo sería analizar y resolver estos conflictos energéticos en la antesala de que el primero de julio entre en vigor el T-MEC. El conflicto es serio y si el gobierno de la Cuarta Transformación no lo encara en los próximos días podríamos estar ante la eventualidad de un aplazamiento del esperado tratado. Y eso en momentos en que la crisis económica tras la pandemia acecha al planeta entrenó, un quiebre en la implementación del T-MEC sería un punto negro sobre el frágil futuro de México. ¿Dejará el inquilino de Palacio Nacional que Nahle y Bartlett le boicoteen el festejado arranque del Tratado de Libre Comercio de México, Estados Unidos y Canadá?