21 de mayo 2022

20 de abril 2022

¡Que alguien me explique!

Solo falta un rostro

El PAN, el PRI, el PRD y Movimiento Ciudadano lograron los 223 votos que impidieron que la iniciativa presidencial alcanzara la mayoría calificada. La tan debatida reforma a la Ley Eléctrica se fue a ‘la congeladora’

Por Ramón Alberto Garza

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La votación legislativa que frenó la propuesta de reforma a la Ley Eléctrica vino a confirmar tres cosas.

Uno, que no todo lo que viene del presidente es infalible. Peor aún, que Andrés Manuel López Obrador pasa ya a la historia como el primer mandatario al que le rechazan una reforma constitucional. Vergonzoso.

Dos, que tampoco todo lo que viene de Morena, su partido, tiene por qué ser votado a favor. O fallaron los cálculos a los operadores del partido en el poder o sus líderes le mintieron al presidente. De otra forma no se entiende cómo lo hicieron pasar por la pena de que los deseos presidenciales no fueran órdenes.

Y tres, que la Oposición si se organiza, sí tiene la fortaleza para congelar los caprichos presidenciales y lo que es mejor, con esta victoria se instalan como una alternativa real de contención a los intentos autócratas de un mandatario y un partido que se sienten imbatibles.

El PAN, el PRI, el PRD y Movimiento Ciudadano lograron los 223 votos que impidieron que la iniciativa presidencial alcanzara la mayoría calificada. La tan debatida reforma se fue a ‘la congeladora’.

Al bloque de Morena, Partido Verde y Partido del Trabajo le faltaron 50 votos para cumplirle su promesa al presidente. Se quedaron en 275 votos. ¿Cuál será el pretexto que le darán Mario Delgado y Claudia Sheinbaum al presidente López Obrador, quien tenía puestos en ellos todas sus esperanzas?

Existió un cuarto factor, menos claro, poco evidente, pero que a la hora de las decisiones pesó, y mucho.

El gobierno de Joe Biden y el establishment norteamericano no iban a dejar que los despojaran de decenas de miles de millones de dólares de inversiones, ya consumadas en el sector eléctrico. Y aplicaron todo su cabildeo para impedir que las tentaciones de algunos opositores acabaran por irse a votar con quienes promovían la Ley.

El presidente López Obrador tendrá que conformarse con el reintegro de la Ley Minera, en la que declara el litio propiedad de la Nación y recurso de gran futuro que solo podrá ser explotable por el gobierno. Nada a los particulares. El precio fue barato para mitigar su cólera.

Aunque ése es un dulce sin azúcar, si se considera que México es el décimo país con reservas mundiales de litio, pero que naciones como Bolivia, Argentina y Chile -que son el uno, dos y tres de las reservas- tienen juntos 30 veces más mineral que nuestro país. ¿A dónde se irán las inversiones de quienes quieran extraer el litio para fabricar sus baterías?

Pero el inquilino de Palacio Nacional sabe que, perdiendo la votación de la Ley, ganó porque después de escuchar las advertencias del enviado plenipotenciario de los Estados Unidos, John Kerry, la verdad no tenía para dónde hacerse. No retiró la propuesta, salvó cara, se la rechazaron, es decir, “lo traicionaron”.

Con esos nuevos bríos sale de la Semana de Pascua la Oposición que tendrá que hacerle frente, ahora, a los otros caprichos presidenciales, como votar las reformas al actual Instituto Nacional Electoral para darle paso a que sus  consejeros sean electos “por el pueblo, bueno y sabio”.

Panistas, priistas, perredistas y emecistas tienen que entender que la sola existencia del bloque sí es, por ahora, un muro de contención, pero para jugar decentemente la carrera presidencial del 2024 hace falta algo más que eso. Se necesita mostrar un rostro de carne y hueso.

Mal que bien -más para mal, que para bien- Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard tienen lo que va del gobierno de la Cuarta Transformación placeándose, aunque ella sea anticlimática y él sea un eterno enigma.

Si no es suficiente el carisma de cualquiera de los dos, los allegados al Palacio Nacional advierten que el presidente López Obrador está dispuesto a renunciar a finales de 2023 -dejando un interino- para irse él personalmente como jefe de campaña de quien él mismo decida que será el abanderado de Morena. Cualquier sacrificio, antes que perder el poder.

Por eso se hace inaplazable que, después de esta victoria legislativa, la Oposición comience a analizar seriamente quiénes serán los rostros -o los apellidos- que puedan ser vendibles, no solo al electorado del círculo rojo, sino entre las  clases populares.

La única opción opositora que transita hoy hasta las bases es la del alcalde de Monterrey, Luis Donaldo Colosio. Pero el hijo del victimado candidato presidencial priista tiene mucho que demostrar al manejar una de las tres metrópolis más importantes de México.

Ojalá que la llamada Alianza Opositora no termine por hacer de esta victoria legislativa, con la Ley Eléctrica, una llamarada de petate y que las divisiones que se pueden dar ahora ante la posibilidad de crecer no acaben por dividirlos, por desintegrarlos.

La arena política de México está urgida de equilibrios, que impidan que aquellos que quieren imponer su voluntad a capricho, le tengan que pensar dos veces, porque saltarse trancas no será fácil. La votación del pasado domingo es un buen comienzo.

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