5 de julio 2022

13 de junio 2022

¡Que alguien me explique!

Sequía mental

Aún no se enfriaba la indignación que provocó su desafortunada declaración de que él no era responsable por la crisis del agua en Nuevo León, cuando Samuel García abrió un nuevo escándalo en otra arena internacional

Por Ramón Alberto Garza

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“Pobre tonto,
ingenuo charlatán,
que fui paloma,
por querer ser gavilán”

Rafael Pérez Botija

Él dice que no es su responsabilidad acudir a donde el deber lo llama… pero se presenta sin aviso ni invitación a donde no lo llaman.

Aún no se enfriaba la indignación que provocó su desafortunada declaración de que él no era responsable por la crisis del agua en Nuevo León, cuando Samuel García abrió un nuevo escándalo en otra arena internacional.

A escondidas, sin anuncio previo a sus conciudadanos, el gobernador de Nuevo León se fue a Los Ángeles para buscar un asiento en la Cumbre de las Américas, convocada por el presidente norteamericano Joe Biden.

No pasó del lobby de la sede. Nadie lo había invitado. Quiso entrar de colado… o como dirían los abuelos, de “huelebailes”.

Y ante tal vergüenza, buscó la ayuda del embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, para que lo dejaran entrar a donde nunca fue invitado, pero con quien se tomó la foto para salvar el orgullo TikTok, presumiendo un encuentro que fue casual.

Pero muy diplomáticamente, el embajador le explicó que el evento era solo para presidentes y primeros ministros del continente. Y, sin duda, Samuel García, pensó “Bueno, ya me tocará en el 2024”.

No es la primera vez que el gobernador naranja miente, se acomoda y va a donde dice que lo llaman, pero no lo llaman.

En octubre pasado, ya como gobernador de Nuevo León, anunció en conferencia que el Papa Francisco los había invitado, a él y a su influencer esposa, Mariana Rodríguez, a una audiencia privada en Roma.

El Vaticano se vio obligado a desmentir la falsa invitación y Samuel García debió conformarse con asistir a una audiencia general, a donde acude todo el público.

Para justificar el viaje transatlántico, a solo unas semanas de haber tomado posesión, se fue a una Cumbre Climática en Escocia, donde anunció un impuesto a las empresas contaminantes de Nuevo León, que jamás fue cabildeado ni con legisladores ni con los afectados.

Decretó el impuesto solo para acabar cancelándolo, porque lesionaba los intereses de sus patronos, los que presumen que con sus chequeras lo llevaron al poder.

Y en junio del año pasado, ya como gobernador electo, se fue a Washington porque presumía que tenía una cita en el Capitolio con Nancy Pelosi.

La líder legislativa jamás lo recibió. En sus redes sociales, Samuel García debió conformarse con publicar una foto de la puerta de entrada al despacho de la mujer más poderosa de los Estados Unidos. Solo le faltó develar una placa que recordará: “Samuel García pasó por aquí”.

Quizás para evitar una vez más esos desfiguros, propios de un mitómano compulsivo, el gobernador de Nuevo León nunca anunció que buscaría ir a Los Ángeles.

¿Cómo ausentarse del Estado al que gobierna, en medio de severas crisis, como la de la escasez del agua, la muerte todavía sin resolver de la joven Debanhi Escobar, la creciente inseguridad con cifras récord de 145 homicidios en mayo o sus fallidas intentonas por apoderarse del control del poder legislativo y judicial de Nuevo León, con una fractura abierta en su relación con el PAN y con el PRI?

Horas antes de irse sin avisar a California, Samuel García sacudió, en una conferencia de prensa, con un reclamo a los ciudadanos.

Pero ése es el genio y la figura de un gobernador que, con sus acciones absurdas, solo demuestra que sí padece de una severa sequía mental.

Para ser un príncipe de las redes sociales, se le olvida que todo lo que diga o prometa será cotejado con la realidad. Y que la mentira dura mientras la verdad llega.

Como dijera algún crítico en las redes sociales: “Ya entendemos por qué sufrimos tan terrible sequía. A este Gobernador no le sube el agua al tinaco”.

Dice Samuel García que fue a Los Ángeles para asumir la presidencia de la Cumbre de Gobernadores por la Descarbonización.

Quizás, la primera cumbre que debería presidir el gobernador, aquí en Nuevo León y no en el mundo, es la de la ‘Encabronización’ por la Sequía… esa sí que es prioridad.

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