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26 de Julio del 2019

RickyLeaks: 3 lecciones

La caída de Ricardo Roselló en Puerto Rico ofrece tres grandes lecciones para el político del siglo XXI. Una de ellas: la popularidad ya no es suficiente.
Tenía un futuro político muy promisorio. Con apenas 40 años y heredero del pedigrí de su padre, quien también fue gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló hizo historia la medianoche del miércoles.  El joven y carismático líder salió a confirmar la crónica de su muerte largamente anunciada, con su renuncia obligada por las marchas ciudadanas. Su salida tendrá efecto a partir del 2 de agosto.  La estrepitosa caída de quien enarbolaba a la nueva generación política puertorriqueña se dio en apenas cuatro semanas, aunque se venía gestando como uno de los peores daños del huracán María que casi acabó con la isla en septiembre del 2017.  Pero a partir de hoy, el Caso Roselló se convierte en toda una lección para los políticos modernos que creen que las nuevas generaciones pueden ser engañadas y manipuladas con sueños imposibles y promesas postergadas.  Tres lecciones deja la dimisión del otro Ricky, como le llaman en su país, donde el primer Ricky -el número uno- se apellida Martin.  I.- La popularidad ya no es suficiente.- El 8 de noviembre del 2016 Ricardo Roselló ganó las elecciones para gobernador con el 41.8 por ciento de los votos a favor de su partido, el Nacional Progresista.  Dejó en el camino al en ese tiempo partido en el poder, el Partido Nacional Democrático, que con David Bernier y el apoyo del gobernador en turno solo alcanzó 38.8 por ciento de los sufragios.  Pero ésta no era la primera entrada de Roselló a La Fortaleza, la casa presidencial de Puerto Rico. A los 13 años entró por primera vez de la mano de su padre, el entonces gobernador Pedro Roselló.  Con su movimiento político propio, llamado Boricua ¡Ahora es!, despertó el espíritu de los puertorriqueños que están anexados a los Estados Unidos pero sin reconocimiento como un estado de la Unión Americana.  Pero la tempestad política vino con los embates del huracán María, que dejó mas de 3 mil muertos y una estela de malos manejos en la emergencia, que a nueve meses de asumir la gubernatura obligó a Roselló a solicitar la declaración de bancarrota para Puerto Rico.  De hecho, la crisis en la que se envolvió su gobierno arrancó apenas el pasado 24 de junio, cuando Roselló cesó a su secretario de Hacienda, Raúl Maldonado, quien denunció una red de corrupción en el gobierno.  II.- Las redes no perdonan a nadie.- Seas presidente, gobernador o alcalde, las redes sociales no dan tregua, sobre todo si eres irresponsable al manejarlas.  Y confiando en que la aplicación de Telegraph era segura, Roselló se montó un chat con sus colaboradores masculinos en donde daban rienda suelta al bullying político, al insulto y a la calumnia.  En ese chat, el ahora renunciado gobernador lanzaba serios epítetos misóginos contra políticas adversarias y se burlaba con desprecio de la comunidad lésbico-gay.  El chat finalmente fue revelado y los puertorriqueños no podían dar crédito del nivel de bajeza intelectual de quien los gobernaba. Comenzó la debacle.  III.- Cuidado a quien insultas, sobre todo si es Ricky Martin- Sin duda el mayor acto de soberbia de Roselló fue el de crearse enemigos poderosos en la política, en los medios y en la comunidad artística.  Desde Melissa Mark-Viverito, influyente puertorriqueña, vicepresidenta del Latino Proyect, a quien calificó abiertamente de “puta” en su chat de amigos, hasta al popular cantante de fama mundial, Ricky Martin, orgullo de los puertorriqueños y de la comunidad LBGT, de quien se burló por su paternidad gay.  Apenas se revelaron esos contenidos del misógino chat del gobernador y sus amigos, las marchas no tardaron en desplegarse por las calles del viejo San Juan. Primero por cientos, luego por miles, y finalmente por cientos de miles.  El gobernador Ricardo Roselló cavó así su tumba que llevará una pesada lápida: Aquí yace el primer gobernador de Puerto Rico que fue obligado a renunciar por una ciudadanía indignada por sus RickyLeaks, un chat que les reveló su rostro político oculto.