21 de mayo 2022

11 de abril 2022

¡Que alguien me explique!

‘Revolcación’ de Mañas

El ejercicio de la Revocación de Mandato fue una jornada electoral abundante en claroscuros. Más oscuros que claros

Por Ramón Alberto Garza

COMPARTE ESTA HISTORIA

El ejercicio de la Revocación de Mandato fue una jornada electoral abundante en claroscuros. Más oscuros que claros.

Sin duda es de aplaudirse la oportunidad que teníamos todos los mexicanos para optar por pedirle al presidente Andrés Manuel López Obrador que se fuera a su casa.

Esa era la única opción. El votar por su salida. Su ratificación por lo que resta de su mandato hasta 2024 venía implícita si el voto lo favorecía, como sucedió. Nada nuevo, ni sorpresivo.

Pero desde que se diseñó, la Revocación de Mandato estaba llamada a ser un ejercicio para alimentar la egolatría del inquilino de Palacio Nacional y para utilizar políticamente el voto comprado con las ayudas del Bienestar para adultos mayores y para el campo. Un laboratorio para las próximas elecciones de junio y no se diga para las cruciales del 2024.

Por eso, donde sí se dio la asistencia de los votantes abundaron los ciudadanos de la tercera edad. Porque ellos tenían que corresponder a la generosidad del gobierno de la Cuarta Transformación de ponerles en su bolsillo un cheque mensual. Amor con votos se paga.

Por eso, donde se hizo mayor acopio de sufragios fue en el campo, donde el acarreo es menos evidente, como en los mejores tiempos del PRI en los que el llamado “voto verde” hacía la diferencia entre ganar o perder. Es cierto, como repite una y otra vez el presidente López Obrador, que su gobierno no es igual. Pero por lo visto ayer, es peor.

Jamás en los tiempos del PRI o del PAN vimos a un presidente de esos partidos manejar una camioneta para acarrear votantes, como ayer lo hizo sin recato Mario Delgado.

Ese fue el triste rol del líder nacional de Morena. Violentar cuanto pudo para complacer al Señor Presidente. Para que fuera claro que sus deseos se cumplen sin el pretexto de que “la Ley es la Ley”.

Al margen del resultado, que sin duda será muy pobre para lo que el mandatario esperaba, la Revocación de Mandato acabó por ser un abierto acto de provocación hacia el Instituto Nacional Electoral.

Lo fue desde que se le negó el presupuesto suficiente para instalar las casillas necesarias para facilitar una votación que hiciera posible el 40 por ciento de los sufragios necesarios para que fuera vinculante.

Lo fue desde que Adán Augusto López salió de la Secretaría de Gobernación para hacer proselitismo partidista en Torreón y en Hermosillo, ilegalmente en un avión de la Guardia Nacional, solo para anunciar la inminente muerte del INE.

Fue una flagrante provocación, cuando los generales fueron sacados de sus cuarteles para acompañar al líder de Morena en la promoción del voto que ratificara al inquilino de Palacio Nacional.

Al final del día, el guión terminó como lo redactó desde siempre Epigmenio Ibarra, endosándole al INE el fracaso de un ejercicio que pudo ser ejemplar, pero que se descarriló por los radicalismos ideológicos. Los de la izquierda, sí, pero también de la derecha que exhortaron a la abstención.

Aquellos que llamaron a no ir a votar son también los culpables de que las cifras de una votación cercana al 18 por ciento exhiban un apoyo presidencial por encima del 80 por ciento, lo que en la realidad es falso.

Pero sin conocer las cifras definitivas, Morena ya denunciaba al árbitro acusándolo de boicotear la jornada revocatoria y Mario Delgado declaraba que, a pesar de los obstáculos, la gente se movilizó en todo el país.

Por eso todavía no se contabilizaban los primeros cómputos cuando la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México y los gobernadores de Morena salían en un desplegado a tundir de palos al INE. ¿Con qué anticipación se redactó ese desplegado?

Pero Lorenzo Córdova acusó recibo. El presidente del INE dijo que, aunque se diga que son cuentos, “la ley es la ley”.

Lo advirtió cuando se le cuestionó sobre los acarreos morenistas, conducidos desde el volante por Mario Delgado. 

Lo dijo en franca respuesta al presidente López Obrador, quien hace días cuestionaba sobre la Reforma Eléctrica a los ministros de la Suprema Corte diciéndoles: “No me salgan conque la Ley es la Ley”.

Ni hablar, la Revocación de Mandato acabó en una ‘revolcación’ de viejas mañas. Acusaciones de los unos hacia los otros, voto comprado y acarreos abiertos. Al más puro estilo del PRI… pero sin recato.

Publicidad
Publicidad
Publicidad