FACEBOOK

VISTAS
22 de Enero del 2019

¿Quién redacta el script?

Pretender sentar en un tribunal sumario a dos docenas de soldados, acusándolos de ser incapaces para someter a la turba de más de 800 personas que saqueaban en Tlahualilpan es inmoral. Porque ahora resulta que tenemos que vigilar por los “derechos humanos” de quienes delinquían, debatiendo si el gobierno -y con nuestros impuestos- deben de pagarles indemnizaciones por daños. Absurdo.
Es curioso que una enorme mayoría de los analistas y opinadores de los medios de comunicación se desgarraron ayer las vestiduras culpando al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador de la tragedia huachicolera de Tlahuelilpan. Como si se tratara de un coro inquisitorio muy bien coordinado, algunos personajes de la comentocracia nacional ubicaron el epicentro del drama en la negligencia de las autoridades federales. Que si los soldados y la policía federal llegaron tarde. Que si eran pocos los elementos. Que si fueron poco firmes para someter a la turba. Que les faltó preparación para enfrentar la situación. Que si las autoridades hubiesen actuado como esos opinadores creen, no existiría la tragedia. Es una lástima que tantos personajes mediáticos que se dicen inteligentes y analíticos sean tan superficiales para evadir lo que no acepta discusión. Los 91 que fallecieron calcinados y los 52 que aún se debaten entre la vida y la muerte tras en la fuga de huachicol que se incendió la tarde del sábado, eran delincuentes que saqueaban el patrimonio de la nación. Ni su condición social, ni su necesidad extrema, son motivos suficientes para justificar su rapiña y mucho menos culpar a terceros por la irresponsabilidad de irse a nadar a una alberca de gasolina. Quienes ahí estaban no ignoraban que robaban combustible. Quienes acudieron hasta el lugar con niños en brazos tampoco desconocían que aquello era una bomba de tiempo. Quienes desobedecieron el llamado de los soldados y de los federales para retirarse del lugar por el peligro que significaba, estaban en falta con la autoridad. Pretender sentar en un tribunal sumario a dos docenas de soldados, acusándolos de ser incapaces para someter a una turba de más de 800 personas es inmoral. Porque ahora resulta que tenemos que vigilar por los “derechos humanos” de quienes delinquían, debatiendo si el gobierno -y con nuestros impuestos- deben de pagarles indemnizaciones por daños. Absurdo. Por eso estamos como estamos en México. Porque se desdibujaron ya los límites entre el bien y el mal. Lo que sí se debe de investigar es la posibilidad de que alguien, buscando meterle leña a la hoguera del huachicol, provocara intencionalmente la fuga y luego fuera a incitar al pueblo al saqueo, propiciando la tragedia. Y mas aún, si se confirma la hipótesis, determinar si esos boicoteadores de ductos y ahora negligentes asesinos, pueden ser detenidos y confinados por su inhumano delito. Pero lo que es todavía más preocupante es que la tragedia en medio de la guerra contra el hucachicoleo se convierta en un patíbulo mediático para condenar al único gobierno que se decidió a enfrentar el multimillonario robo. No es casualidad que decenas de opinólogos, de puntos de vista usualmente antagónicos, enarbolen hoy una misma bandera de posturas absurdas, buscando pasar la factura al nuevo gobierno que ya quisieran ver fracasado. Lo advertimos ya en tres ocasiones y lo reiteramos en esta cuarta. ¿Estamos frente a un embate mas de La Resistencia al gobierno lopezobradorista? ¿Quién es la mano que mece la cuna –e incluso la chequera- para crear un script mediático y de redes sociales a la medida de su urgencia de desestabilizar al gobierno de la Cuarta Transformación?. ¿Acaso son los intereses amenazados de los que hicieron del huachicol un poderoso cártel? ¿O los líderes sindicales y algunos directivos de Pemex que se coludieron para apadrinar y lucrar con esta floreciente industria que vivió su boom en el sexenio peñista? ¿Serán algunos muy contados empresarios radicales que hoy se montan a patrocinar todo lo que sea desacreditar a López Obrador? Y si lo dudan solo asómense a los tuits de aquellos que desde sus olimpos mediáticos buscaron comparar a Tlahualilpan con Ayotzinapa. Vergonzoso, de verdad.