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04 de Julio del 2019

¿Y a Trump quien le exige?

Estados Unidos exige resultados en el tema migratorio. Pero, ¿quién le exige a Donald Trump? Su administración es responsable de una crisis humanitaria en los centros de detención de migrantes. El horror llega al grado de que la congresista demócrata, Alexandria Ocasio-Cortez,se refirió a ellos como campos de concentración del siglo XXI.
Donald Trump es muy bueno para exigir sus caprichos, siempre bajo la amenaza de que si no se hace vendrá el castigo divino desde la Casa Blanca. El último episodio fue la advertencia de que si México no le hacía la tarea de detener en su territorio a la ola  migratoria centroamericana que invade a los Estados Unidos, nuestro país pagaría el precio con aranceles a sus exportaciones. Pero bien dice el refrán que más pronto cae un hablador que un cojo y los últimos acontecimientos exhiben al presidente de los Estados Unidos como un hombre que ve la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio.  El escándalo político de la semana en los Estados Unidos es la exhibición de las infrahumanas condiciones en el que la Customs and Border Patrol (CBP) trata a los refugiados centroamericanos en sus centro de detención. Desde hace meses el tema viene haciéndole crisis a Trump,  cuando se reveló que las familias detenidas eran separadas. Los adultos a un centro de detención y los niños a otro. El drama fue mayúsculo, de alcance mundial. Pero ahora el problema es descrito ya como una “bomba de tiempo a punto de estallar” por legisladores demócratas que visitaron esos centros de detención y fueron testigos de la deshumanización de esas cárceles. Una de las abanderadas de la causa es la joven legisladora hispana Alexandria Ocasio-Cortez, quien viajó hasta los centros fronterizos para constatar el drama. Se encontraron con celdas sobrepobladas, sin mínimas condiciones de higiene, sin regaderas, sin cambios de ropa, dotándolos apenas de toallas húmedas para suplir el baño y como alimento sándwiches de mortadela. Y en el caso de los menores separados de sus padres al momento de la detención, el problema se agrava porque la falta de higiene y la pobre alimentación está acelerando malestares, sobre todo severas constipaciones intestinales. A raíz de la visita de Ocasio-Cortez, la oficina del inspector general del departamento de Homeland Security ordenó una revisión de los centros de reclusión, solo para encontrar que incluso en algunos no se tiene ni agua para beber. La tienen que sacar de los tanques de los sanitarios. Para redondear el drama, fue descubierto un chat en las redes en el que agentes de la Customs and Border Patrol comparten burlas y chistes sobre la muerte de migrantes y las condiciones de vida en los centros que custodian. El caso obligó a Kevin McAleenan, quien opera como secretario de Homeland Security, a pedir una disculpa pública, avergonzado por lo posteado en el chat. Y se ordenó una profunda investigación para deslindar responsabilidad y aplicar sanciones. Tan escandalizados están los congresistas norteamericanos, tanto demócratas como republicanos, que ya fueron agendadas audiencias en el Capitolio para que comparezcan los rsesponsables y en donde sin duda saldrán a flote nuevas evidencias del maltrato a los migrantes. La vergonzosa realidad migrante que se vive en los Estados Unidos solo viene a confirmar el desprecio que la administración Trump tiene hacia un muy complejo problema humanitario del que no tiene idea ni cómo salir. Pero eso sí, en la primera sentada se pone a tronarle los dedos al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador para exigirle cuentas sobre el mal trabajo de frenar la migración en territorio mexicano. Aunque el trato en nuestro país sea más humanitario. Ni hablar. Con los centros de los inmigrantes centroamericanos, Trump terminó replicando aquella infame prisión de Guantánamo, pero en territorio norteamericano. Desde El Paso hasta el Valle de Texas, la violación de los derechos humanos es evidente. Pero, ¿a él quien le reclama?