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10 de Agosto del 2018

Que conste, ya es

Oficialmente, Andrés Manuel López Obrador ya es Presidente electo. Se convertirá en el mandatario con el bono democrático más amplio en la historia moderna del país
Fue una ceremonia respetuosa, honorable e institucional. Digna entrega de la constancia de mayoría a un presidente electo en cualquier democracia de clase mundial. Fue la culminación casi perfecta del extraordinario marco de civilidad y respeto con el que se rigió la elección presidencial del primero de julio. El cierre terso de un ejemplar proceso de transición política que ya está inscrito en la historia política de México. Pero sin duda es también el cumplimiento de un sueño largamente acariciado desde la lealtad a sus ideales y principios de un Andrés Manuel López Obrador, que con el aliento de 30 millones de mexicanos tiene la oportunidad de tejer la nueva y mas justa realidad nacional. Por eso fue conmovedora la entrega de la constancia de mayoría el miércoles ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Porque mas allá del obligado protocolo se transpiraron nuevos aires y renovadas esperanzas. LA MEJOR ESCENA: López Obrador sonriente, mostrando su anhelada constancia ante la asistencia y ante la Nación entera. Muchos desearíamos saber si en esos instantes fue posible que pasaran lista de presente en su mente las imágenes de sus luchas a lo largo de mas de 30 años. LA FRASE: “En el nuevo gobierno el Presidente de la República no tendrá palomas mensajeras ni halcones amenazantes…. El Ejecutivo no será mas el poder de los poderes, ni buscará someter a otros poderes. Cada uno actuará en el ámbito de su competencia”. LA SORPRESA: La asistencia respetuosa e institucional de la presidenta nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu y del presidente del PRD, Manuel Granados. ¿Una sobrina del ex presidente Carlos Salinas de Gortari en el encumbramiento oficial de quien fuera “El Peligro para México”? LA DECEPCIÓN: La expresión de “¡Al diablo con las instituciones!”, manifestada en la ausencia del PAN y de su líder nacional Damián Zepeda. Desaire abierto en azul al mandato de 30 millones de sufragios. LA SOSPECHA: La infeliz coincidencia de que aprovechando que todos los reflectores se dirigían hacia el recién declarado presidente electo, se consumara la liberación definitiva de la maestra Elba Esther Gordillo. ¿Vienen mas liberaciones en trueque por la captura de los culpables del Caso Odebrecht? LA ALERTA ROJA: Que López Obrador y su equipo controlen la velocidad. Que no se gasten irresponsablemente el bono democrático, la “luna de miel”, sobre exponiéndose mediaticamente siete semanas antes de asumir el poder con actos que de forma lucen de campaña. Los mexicanos ya ven en el tabasqueño a su presidente electo y cualquier promesa esperan que se cumpla de inmediato. “Ya es Presidente, ¿o nó?”. El pueblo en su mayoría no tiene la sofisticación para entender que aunque sea presidente electo todavía no tiene la autoridad para ordenar, cambiar o castigar lo que prometió. Faltan poco menos de cuatro meses para que López Obrador se instale en Los Pinos. Son demasiados días de reflectores analisis, evaluaciones y promesas, sin poder dar resultados concretos porque todavía no se tiene formalmente la investidura. Y mientras tanto el gobierno saliente flotando mediáticamente en el “ya nos fuimos”, pero todavía con el poder de gastar, perdonar, encarcelar y pactar. Se termina de ser Presidente hasta el último segundo del 30 de noviembre. Se comienza a ser presidente en el primer segundo del 1 de diciembre. Que no se olvide.