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07 de Febrero del 2020

Peralta y Pavlovich

Ricardo Peralta fue cabildear entre morenistas de Sonora en favor del gobierno estatal de la priista Claudia Pavlovich. ¿Financiamiento Primor?
Curiosos son los caminos del gobierno de la Cuarta Transformación a la hora de hacer amarres políticos, que a simple vista lucen impensables. El último ejemplo sale de la Subsecretaría de Gobernación –una vez más- y se trata de un favor político que le hicieron a la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich. El hecho es que Ricardo Peralta, el ajonjolí de todos los conflictos, volvió a brincarse los protocolos y de motu propio se lanzó a llamar a los diputados locales de Morena en Sonora. Y usando el nombre del presidente Andrés Manuel López Obrador y las siglas de Morena, les pidió a los legisladores de aquel Estado que votaran en favor de una iniciativa para solicitar un crédito de mil 500 millones de pesos para el gobierno sonorense. Curioso cabildeo el de un personaje que labora dentro del Poder Ejecutivo y que sin mediar negociación de por medio se lanza a cabildear en lo personal un préstamo para un gobierno priista. Nada hay contra la gobernadora Pavlovich, quien dicho sea de paso tiene un excelente récord como jefa tricolor en tiempos en que el priismo no está en su mejor momento. Pero si nos atenemos a su reciente comportamiento frente al gobierno de la Cuarta Transformación, como que las cosas no cuadran. Cuestión de recordar que Pavlovich es la única gobernadora tricolor que viene desairando los encuentros de los mandatarios estatales tricolores con el presidente López Obrador. Si la gobernadora Pavlovich le regatea su lugar al inquilino del Palacio Nacional, ¿por qué el subsecretario de Gobernación tendría que salir a cabildear entre los legisladores morenistas el multimillonario préstamo a las arcas sonorenses? Algunos analistas advierten que al subsecretario Peralta ya le quedó chica Baja California. Que sus alianzas con el gobernador Jaime Bonilla y el control de las aduanas de aquella entidad no son suficientes para el proyecto político que tiene en su horizonte. Que como ya no hay garantías de que el Proyecto Bonilla -del cual fue su artífice, promotor y financiero- le dure los cinco años que quería, hay que ampliar la geografía de influencia. Y esa incluye comenzar a operar dentro del estado vecino de Baja California, que es Sonora, en donde están las codiciadas aduanas de Nogales y Sonoyta. Y por eso el subsecretario Peralta quiere ganarse la buena voluntad de la gobernadora Pavlovich, quien urgida de salir de los apuros financieros de su Estado, le es imprescindible que los morenistas le den el visto bueno a su solicitud de préstamo de mil 500 millones de pesos. Lo curioso es que ese apoyo, que ya califica como financiamiento Primor, nada a contracorriente de la mística del gobierno de la Cuarta Transformación. O alguien olvidó ya que desde los días de su candidatura, el presidente López Obrador dijo que ni él ni su partido apoyarían nuevos endeudamientos de las de por sí muy comprometidas y saqueadas tesorerías estatales. ¿Fueron enterados el inquilino de Los Pinos y la inquilina de Bucareli de las gestiones legislativas y financieras del subsecretario Peralta en favor del gobierno de Claudia Pavlovich? Seguramente la respuesta es negativa, como viene sucediendo en casi todo los fuegos que como bombero voluntario sale a sofocar el cuestionable funcionario que frente a los gemidos de cerdo, siempre hace oídos de chicharronero. Y en Sonora, por lo visto, sus chicharrones sí tronaron.