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28 de Mayo del 2019

¿Pasará la Aduana?

El presidente Andrés Manuel López Obrador propuso al popular senador veracruzano por Morena, Ricardo Ahued Bardahuil, como Administrador General de Aduanas. Pero existe un escollo difícil de vencer para el ahora candidato a dirigir las aduanas de México. Y es que su escolaridad apenas le alcanza para el bachillerato. ¿Habrá tiempo suficiente para que el hoy senador Ahued pueda ponerse al día?
En diciembre del 2006 el presidente Felipe Calderón, quien apenas pisaba Los Pinos, designó a Luis Roberto Patrón como el primer Administrador General de Aduanas (AGA) de su gobierno. Poco le duró el gusto. El personaje empezó a dar órdenes horas después de su designación, pasando por alto que su nombramiento tenía que ser ratificado por el Senado. Y para darle al presidente Calderón y a su propuesto jefe de aduanas una lección sobre cómo se deben de cuidar las formas, Patrón fue rechazado y en su lugar se designó a José Bravo Moisés. Viene la historia a cuento porque ayer en su conferencia mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador propuso al senador veracruzano por Morena, el ex priista Ricardo Ahued Bardahuil, para manejar las aduanas. Advertimos la anécdota calderonista, en un intento para que el propuesto cuide las formas y se mantenga sigiloso. Que no altere los ánimos en el Senado, en donde algunos de los legisladores –sobre todo priistas y panistas– ven con la ceja alzada su designación. Ahued es todo un personaje popular en su natal Veracruz, donde goza de amplias simpatías, pero que por su franqueza que le da esa popularidad tiene en su registro político serios desencuentros con algunos poderosos. Después de todo abandonó al PRI que lo llevó a ser alcalde de Xalapa y diputado federal y en la última elección del 2018 se fue a Morena. Lo convencieron de ir en la fórmula como senador suplente de Rocío Nahle, la ahora secretaria de Energía, quien al dejar su escaño se lo endosó en automático a Ahued. Pero la relación Nahle-Ahued fue siempre tirante. La prueba es que durante la campaña al Senado en la que iban juntos, distintos sectores de veracruzanos le recriminaron a Nahle que lo ninguneara y no incluyera la popular imagen de Ahued en su propaganda. Dueño de empresas y distribuidoras de productos plásticos con más de 500 empleados, la popularidad de Ahued fue factor clave para abonarle votos al ya popular Cuitláhuac García Jiménez. El binomio fue clave para barrer al PRI de un estado donde nunca había perdido. Pero como nada en la vida es perfecto, existe quizá un escollo más difícil de vencer para el ahora candidato a dirigir las aduanas de México. Y es que su escolaridad apenas le alcanza para el bachillerato. Nada indigno para un hombre que se forjó a sí mismo, pero que por desgracia dentro del Sistema de Administración Tributaria, del que depende la Administración General de Aduanas, se exige un mínimo de licenciatura para entrar al servicio. De hecho, para la simple contratación de Agentes Aduanales, el portal del SAT y del Administrador General de Aduanas pide una escolaridad de licenciatura terminada al 100 por ciento, además de aprobar un Programa Formativo en Materia de Comercio Exterior de 11 semanas. Alguien dirá -y no sin razón- que el Administrador General de Aduanas no demanda expresamente la titularidad universitaria. Pero, ¿cómo exigirle a los subalternos que cumplan con estudios superiores cuando su jefe apenas cursó la preparatoria? Y está por supuesto el hecho de que por más popular que sea, la experiencia de Ahued es nula en materia aduanera. La pregunta es si dada la emergencia que se vive en las Aduanas y la urgencia de resolverla existirá el tiempo suficiente para esperar que el hoy senador Ahued pueda ponerse al día. Confiemos en que sí, en que ojalá pase la Aduana del Senado.