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24 de Mayo del 2018

PAN Y PRI: El repechaje

Después de comprobar que el segundo debate presidencial no modificó sensiblemente los patrones de los ciudadanos en su intención de voto

Después de comprobar que el segundo debate presidencial no modificó sensiblemente los patrones de los ciudadanos en su intención de voto, los cuartos de guerra de las campañas del PAN y del PRI entraron en crisis.

Aunque lejos de contagiar pánico, los generales de campaña se dedicaron todo el martes para buscar –como en el fútbol- un repechaje de estrategias y personajes que refuercen la recta final. Todo buscando derrotar al puntero Andrés Manuel López Obrador.

Donde están más sensibles es en el war room de Ricardo Anaya, porque aunque confían en que aventajaron, el impacto en las primeras encuestas post debate luce limitado. No suficiente para el urgente sprint final.

Pero a pesar de mantenerse en el segundo lugar de las preferencias, los focos rojos se encienden desde España, en donde podría revitalizarse en cualquier momento la investigación sobre el presunto lavado de dinero en el Caso Barreiro.

Algo sospecharán algunos prominentes empresarios, que ya se dieron los primeros casos de deserción financiera. Sus chequeras se mudaron a apoyar a Meade.

Unos dicen que esa incipiente migración obedece a que saben que el candidato de Por México al Frente podría ser descarrilado por la ruta judicial.

Otros advierten que les disgustó que en el último debate Anaya reforzara su estrategia contra el presidente Enrique Peña Nieto, amenazando con perseguirlo en caso de llegar a Los Pinos. Tanto, que su aliado natural Meade acabó por llamarlo “cínico”.

Para esos empresarios que retiraron sus apoyos, la sensación es que ellos no pueden estar empujando una alianza entre el Frente y el PRI, al mismo tiempo que el Joven Maravilla apunta con una pistola en la sien al inquilino de Los Pinos.

Ese solo hecho movilizó a los estrategas de campaña de Meade, quien podría ser el gran ganador de este repechaje, por ser menos amenazante, más confiable.

La disputa entre sus hombres más cercanos –Luis Videgaray y Aurelio Nuño- sobre pactar con Anaya o no, tiene en alta tensión el cuarto de guerra tricolor.

A eso hay que sumarle que Meade podría acabar cosechando el apoyo de Margarita Zavala, a quienes muchos daban ya por repechada en la línea azul de Anaya. La avanzada de Ernesto Cordero podría confirmar esa sospecha.

Pero existen dos preocupaciones mayores entre los jerarcas de la campaña del candidato de Todos por México.

Uno, cómo evitar la desbandada de gobernadores. Y dos, cómo capitalizar los apoyos del Frente en caso de que Anaya tropezara judicialmente.

Para nadie es un secreto que entre los gobernadores priistas y panistas existe la consigna de cerrar filas, pero ¿con quién? Sobre todo cuando esos mandatarios estatales se sienten huérfanos, sin la atención y el juego suficientes, ni del PRI ni de la presidencia.

Si no se cuida esa fuga, la fractura entre jefes estatales y Los Pinos podría estar a la vuelta de la esquina.

Y aunque el descontento se haya contenido de momento  con la entrega del PRI a René Juárez, todavía existen muchos priistas de base, operadores de cancha en el día de la elección, que dudan si sus habilidades serán valoradas lo suficiente como para continuar a bordo del barco Todos por México.

Por lo pronto no tengan la menor duda. Los repechajes hacia el interior de ambas campañas, buscando afianzar el rival más fuerte para confrontar a “ya saben quien”,darán sobradas sorpresas en los días inmediatos por venir. El final de la guerra electoral se acerca.